Los huevos crudos, como todo alimento perecedero con alto contenido de agua, se descomponen y se echan a perder con el paso de los días, por problemas de contaminación o mala conservación. Cuando vamos al supermercado o la tienda del barrio a comprar un cartón de huevos, no hay que pensar únicamente en el precio.
Para comprar huevos en buen estado, también hay que observarlos. Si tienen mucha mugre, restos de materia fecal, alguna mancha sospechosa en la cáscara o si tienen fisuras superficiales u orificios profundos, hay que pensar dos veces si comprarlos y consumirlos.
Los huevos se pueden romper por muchas razones. Pueden salir del ave ya dañados o se pueden agrietar en el proceso de traslado y almacenamiento. Una cosa es que el huevo ya esté roto en la tienda y otra muy distinta es que se agriete en casa por accidente cuando lo tomamos con fuerza o lo dejamos en la mesada. La primera puede ser peligrosa; la segunda se puede resolver si actuamos rápido.
¿Se pueden comer los huevos cuando vienen con grietas?
La seguridad alimentaria y las buenas prácticas sobre alimentos incluyen los momentos de compra, procesamiento o cocción y conservación de los productos. Cuidar cada paso puede evitarnos intoxicaciones por alimentos, contaminación y problemas en la cocina.
Si el huevo ya estaba roto en el supermercado, no se puede comer y hay que descartarlo inmediatamente. Si el huevo se rompe al llegar a casa, hay que cocinarlo bien y se puede consumir.
El peligro se encuentra en una bacteria peligrosa, que suele estar presente en este tipo de alimentos: la salmonella. Esta bacteria puede contaminar a los huevos por dentro o por fuera y se encuentra en el excremento de la gallina.
La cáscara del huevo tiene una fina capa que actúa como escudo protector. Si se rompe y permanece rota por un tiempo, pueden ingresar microorganismos causantes de intoxicaciones.
La salmonella causa una infección intestinal llamada salmonelosis, que también se transmite al consumir agua, carnes, aves y leche contaminadas. La clave para prevenir es cocinar muy bien los alimentos, lavarse bien las manos antes y después de cocinar y evitar la contaminación cruzada separando productos crudos de cocidos.
Cuidados al conservar, lavar y consumir huevos
- No conviene lavar los huevos antes de guardarlos. Límpialos con un papel para quitar la tierra y el excremento y guárdalos siempre en la heladera.
- Si el huevo es viejo, tiene mal olor, color extraño y una textura rara, no lo consumas.
- Cocina los huevos completamente y evita recetas con huevo babé.
- Pasteuriza los huevos en recetas o emulsiones crudas como la mayonesa.
En pocas palabras
- Huevos agrietados: Descartar si ya estaban rotos al comprar; si se rompen en casa, cocinarlos bien.
- Riesgo de salmonella: La bacteria puede ingresar por grietas en la cáscara y causar intoxicaciones.
- Recomendaciones: No lavar antes de guardar, conservar en heladera y cocinar completamente los huevos.







