Una fiesta de cumpleaños que se extendió más de lo previsto terminó desatando una insólita disputa entre dos vecinos. Sucedió en Brasil. Sérgio, un jubilado que llevaba 12 años viviendo junto a Ricardo, decidió levantar un muro de más de 4 metros de altura en el límite entre sus propiedades, después de una discusión por el ruido de una celebración.
Se hartó de las fiestas del vecino y le levantó una pared de más de 4 metros de alto: ¿Es legal?
Una pelea por el ruido de una fiesta derivó en una insólita construcción. La Justicia brasileña ordenó derribarla y fijó una multa diaria
Un jubilado se cansó del vecino y le levantó un muro de 4 metros. ¿Es legal? Imagen ilustrativa Gemini
El festejo por el cumpleaños de la hija de Ricardo estaba previsto hasta las 22, pero la llegada tardía de la torta hizo que la música continuara después de las 23. Sérgio se quejó durante la fiesta e incluso fue hasta la casa de su vecino, donde ambos protagonizaron una fuerte discusión.
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Dos semanas más tarde comenzaron las obras. En pocos días, trabajadores construyeron un muro de mampostería de cuatro metros frente a la piscina de Ricardo. La nueva estructura, situada junto al límite de los terrenos, redujo de manera considerable la entrada de luz y la ventilación hacia la propiedad vecina.
La Justicia ordenó modificar la construcción
Ricardo llevó el conflicto a los tribunales y presentó fotografías que mostraban la situación antes y después de la obra. También aportó un informe técnico que advertía sobre la reducción de la luz solar y la ventilación, además de documentación vinculada con un aumento del consumo eléctrico por la necesidad de utilizar iluminación artificial.
El tribunal dispuso una inspección técnica. El perito concluyó que el muro superaba los límites establecidos por la normativa municipal y que no representaba una utilidad práctica significativa para Sérgio, mientras que sí perjudicaba a su vecino.
Finalmente, la Justicia ordenó demoler la parte del muro que excedía la altura permitida y estableció un plazo de 30 días para cumplir la sentencia. Si Sérgio se demoraba, debía pagar una multa de 1.200 reales brasileños por cada día de incumplimiento.
Además, el tribunal determinó que debía afrontar una indemnización por los daños materiales y morales ocasionados a Ricardo.
El caso se vinculó con una figura prevista por el derecho brasileño conocida como “acto emulativo”. Se trata de situaciones en las que el ejercicio del derecho de propiedad puede quedar limitado cuando una construcción carece de un beneficio real para su dueño y tiene como finalidad principal perjudicar a otra persona.
Así, lo que comenzó con una discusión por una fiesta terminó con una orden judicial para deshacer una obra levantada, aparentemente, en medio del conflicto entre vecinos. ¿Se seguirán hablando?
En pocas palabras
- Disputa vecinal: construyó un muro de 4 metros por el ruido de fiestas.
- Fallo judicial: la Justicia ordenó demoler parte del muro y fijó multa diaria.
- Acto emulativo: se trató de una construcción sin utilidad práctica para perjudicar al vecino.