Historias

Se fue de Mendoza hace 57 años, conoció a una española en Nueva York y nunca más se separaron

Partió de Mendoza en busca de oportunidades, formó una familia en Europa y hoy recuerda sus raíces con emoción

Mario Berón dejó Mendoza a fines de la década del 60, y jamás imaginó que ese viaje cambiaría para siempre su vida. Nació en 1947 y al igual que otros jóvenes argentinos de aquella época, decidió buscar oportunidades lejos del país. En Nueva York, Estados Unidos, conoció a la mujer con la que lleva más de cinco décadas.

El mendocino tenía 21 años cuando llegó a Estados Unidos, con una valija, 50 dólares y mucha ilusión. Comenzó a abrirse camino trabajando en Los Ángeles con sus tíos y luego se trasladó a Nueva York completamente solo.

La historia de amor de Mario

Mario contó a Diario UNO con lujo de detalle, cómo fue el día que conoció a su esposa. "El 25 de abril de 1971, un domingo, conocí en una parroquia española a una joven oriunda de Teruel, España, de la cual hasta la fecha no he vuelto a separarme. El destino quiso ponernos a la par y jamás me pude imaginar, que finalmente en noviembre de dicho año, ambos decidiéramos casarnos por el City Hall de New York", recordó.

Mario se casó con su esposa en el Ayuntamiento City Hall de New York. Imagen ilustrativa.

Mario se casó con su esposa en el Ayuntamiento City Hall de New York. Imagen ilustrativa.

Tras contraer matrimonio, la pareja decidió comenzar una nueva etapa en España. Antes de instalarse definitivamente, hicieron una escala en París para conocer la ciudad. Luego viajaron a Teruel, donde Mario conoció a la familia de su esposa. Más adelante se radicaron en Zaragoza, aunque poco después él se trasladó temporalmente a Las Palmas de Gran Canaria con el objetivo de conseguir trabajo.

Allí, consiguió empleo como camarero en el Hotel Cristina, un establecimiento cinco estrellas, donde pudo aprovechar el inglés que había aprendido durante su experiencia en Estados Unidos. Más tarde, su esposa también comenzó a trabajar allí como telefonista. Aún hoy conserva la amistad con la familia canaria que lo ayudó a conseguir ese puesto hace más de medio siglo.

Nuevos comienzos y momentos difíciles

La pareja llegó a evaluar emigrar a Australia, aunque desistió cuando les ofrecieron instalarse en zonas desérticas del norte del país. Entonces apareció una nueva oportunidad y decidieron probar suerte en Canadá.

La pareja se mudó a Toronto y al tiempo tuvieron a su primer hijo. Imagen ilustrativa: Pexels.

La pareja se mudó a Toronto y al tiempo tuvieron a su primer hijo. Imagen ilustrativa: Pexels.

En Toronto ambos encontraron trabajo rápidamente y comenzaron a formar la familia que siempre habían soñado. Allí nació su primer hijo, en 1978. Poco tiempo después regresaron definitivamente a España, donde nació el segundo.

Sin embargo, la vida también lo enfrentó a uno de sus momentos más difíciles. "Me sucedió un percance laboral que me marcó feamente: estaba trabajando en un hotel de 5 estrellas, cuando perdí el trabajo —murieron más de 100 personas", contó Mario.

La tragedia ocurrió mientras su esposa se recuperaba de una cesárea y su segundo hijo tenía apenas unos días de vida. El mendocino perdió su trabajo y debió afrontar una etapa de gran incertidumbre, aunque nunca dejó de pensar en el bienestar de su familia.

Con el tiempo obtuvo la nacionalidad española y encontró estabilidad. Trabajó durante más de 14 años en la fábrica de automóviles General Motors y luego completó otros 15 como conserje de una comunidad residencial, hasta jubilarse tras 38 años de aportes.

Una jubilación dedicada a la ayuda y la escritura

Cuando Mario se retiró, decidió ayudar en organizaciones. Primero se incorporó como voluntario de la Cruz Roja Española y luego colaboró con la ONG Federico Ozanam, enseñando español básico a inmigrantes africanos que llegaban al país en busca de una nueva oportunidad.

"Llevo escritas 563 páginas y espero que la vida y sus circunstancias me permitan alcanzar el final", contó Mario a Diario UNO. Imagen ilustrativa: Pixabay.

Actualmente continúa viviendo en España junto a su esposa. Además de disfrutar de la jubilación, encontró una nueva pasión. Realizó varios cursos de escritura y hoy escribe una novela ambientada en la Argentina de 1982, durante la Guerra de Malvinas, un proyecto que anhela poder publicar algún día.

Aunque volvió a Mendoza en 13 oportunidades para reencontrarse con su familia y sus raíces, admitió que el desarraigo nunca desapareció. La muerte de sus padres y de su hermano fue "el precio más doloroso de haber emigrado". Aun así, cada mañana sigue conectado con su tierra natal leyendo los diarios mendocinos.