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Roma tenía un mejor amigo y no era humano: así era la relación de sus habitantes con los perros

Desde la Antigua Roma los perros ya eran animales elegidos para ser el mejor amigo del hombre, pero esto no es por casualidad y te contamos por qué

Editado por Martina Baiardi
baiardi.martina@diariouno.com.ar

Hoy un perro es un animal domesticado y criado para cuidar el hogar y la familia. Lo cierto es que esta crianza no viene gracias a nosotros, sino que es gracias a los romanos. En la Antigua Roma esta mascota ya era considerado el mejor amigo del hombre por muchos factores.

Por qué el perro era el mejor amigo del hombre en Roma

Los antiguos romanos nos dejaron en vista numerosa imágenes y pocas son tan evocadoras como aquella que muestra la silueta de un perro acompañada de la advertencia “cave canem” o “cuidado con el perro”.

“cave canem” —“cuidado con el perro”—.jpg

Cave canem, mosaico de Pompeya

Esta sencilla inscripción, hallada en los mosaicos de las casas pompeyanas, no solo advertía a los visitantes sobre la presencia de un animal guardián en la casa, sino que también refleja la importancia que estos animales tuvieron en la vida cotidiana de Roma.

En la antigua Roma, los perros eran considerados guardianes por excelencia. De hecho, era habitual ver en las entradas de las casas mosaicos con una advertencia a los visitantes y ladrones de que el lugar estaba resguardado por un animal vigilante. Su papel como protectores de la familia y del hogar era fundamental, tanto en áreas urbanas como en villas rurales.

Los romanos también utilizaban a los perros como ayudantes de caza, especialmente en zonas rurales o entre las clases altas. Algunas razas eran entrenadas para rastrear, perseguir y recuperar presas. Esta práctica no solo tenía una función práctica sino también social, ya que la caza era una actividad prestigiosa entre los aristócratas.

Antiguo romano con su perro mascota.jpg

El vínculo humano-canino en la Roma antigua encerró aspectos emocionales, simbólicos y culturales.

Los perros, además, eran considerados animales de compañía. Muchos ciudadanos romanos, especialmente mujeres y personas mayores, los tenían como mascotas, solían ser de tamaño pequeño y acompañaban a sus dueños en la vida diaria, dentro del hogar.

¿Qué significaba el perro en la cultura romana?

En el mundo simbólico y espiritual romano, el perro representaba lealtad, vigilancia y protección. También tenía connotaciones religiosas y mitológicas: en algunas tradiciones, se los relacionaba con los dioses del inframundo, como el temido Can Cerbero, el guardián de las puertas del Hades. Sin embargo, en la vida diaria, el perro era, ante todo, un símbolo de fidelidad y servicio.

No obstante, no todo era veneración, también había un lado oscuro de la convivencia con los perros. Entre los mayores peligros había enfermedades como la rabia, la suciedad y el desorden.

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