Historia

Un descubrimiento cercano a Jerusalén demuestra que los romanos también copiaron invenciones

Un hallazgo en Motza confirma que las comunidades del Neolítico usaban cal dolomítica miles de años antes que los ingenieros de Roma

En las cercanías de la ciudad de Jerusalén, un grupo de investigadores identificó restos de suelos de yeso con una antigüedad de diez mil años. Este descubrimiento arqueológico cambia la percepción sobre el origen de ciertas técnicas constructivas. Las pruebas químicas demostraron que los habitantes del Neolítico ya dominaban la producción de cal dolomítica, un proceso que requiere un control preciso del fuego y la piedra.

Hasta hace poco tiempo, la arqueología clásica sostenía que los romanos fueron los pioneros en el uso de este material específico. Sin embargo, las excavaciones en el asentamiento de Motza revelan que esta tecnología existía ocho milenios antes del auge de Roma. El sitio arqueológico cuenta con más de cien suelos de yeso que muestran un nivel de sofisticación técnica inesperado para la prehistoria.

Control térmico

motza piso
Los restos de los pavimentos de yeso evidencian una capacidad de innovación que permitió a estas comunidades neolíticas adelantarse por milenios a las técnicas de construcción imperiales.

Los restos de los pavimentos de yeso evidencian una capacidad de innovación que permitió a estas comunidades neolíticas adelantarse por milenios a las técnicas de construcción imperiales.

Los constructores de la zona aprovechaban el mineral de dolomía local para fabricar superficies resistentes. El trabajo de campo permitió hallar hornos separados para diferentes tipos de roca. La distinción entre la piedra caliza y la dolomía resultaba fundamental, pues ambos materiales reaccionan de forma distinta ante el calor intenso. El manejo de estas temperaturas demuestra que el conocimiento químico estaba presente en la vida cotidiana.

La tecnología empleada permitía obtener suelos más duraderos y resistentes al agua. Esta capacidad de transformar la materia mediante el calor es un descubrimiento central para entender la economía de aquel periodo. Al usar recursos cercanos a Jerusalén, las comunidades reducían el esfuerzo de transporte y optimizaban el combustible disponible para sus hornos.

Un descubrimiento que enseña mucho

piso
La disposición de estas fosas de fuego confirma que los antiguos constructores poseían un dominio avanzado sobre los procesos térmicos necesarios para la creación de mezclas duraderas.

La disposición de estas fosas de fuego confirma que los antiguos constructores poseían un dominio avanzado sobre los procesos térmicos necesarios para la creación de mezclas duraderas.

El estudio detallado de los cristales en el yeso sugiere que los artesanos controlaban el enfriamiento de la mezcla. La arqueología moderna utiliza ahora estos datos para estudiar cómo se transmitía el saber técnico sin la existencia de manuales escritos. Aunque los romanos destacaron por su ingeniería, los restos en Motza prueban que muchas soluciones prácticas nacieron en comunidades mucho más antiguas.

Los suelos presentaban diversas capas, donde la base era más gruesa para dar firmeza y la parte superior resultaba más fina para permitir la decoración. Este método de trabajo organizado confirma que el descubrimiento en las afueras de Jerusalén no fue un evento aislado. El uso de la tecnología química básica permitía a estas personas crear hogares permanentes con estándares de calidad que la historia atribuyó erróneamente a civilizaciones posteriores.