Las puertas son indispensables para tu casa, además de proporcionarte seguridad, confort e intimidad, son indispensables para garantizar el aislamiento, ya sea en términos acústicos o térmicos. Por eso es necesario prestarles atención cada cierto tiempo para poder arreglarlas, remodelarlas y de paso darle una nueva cara a tu hogar.
También son uno de los elementos más visibles de una casa, pero con el paso del tiempo pueden perder brillo, rayarse o simplemente quedar fuera de moda. La buena noticia es que no es necesario reemplazarlas por completo: con algunos trucos de restauración, pintura y decoración, podés renovar tus puertas y darles un aspecto completamente nuevo sin gastar de más. Continúa leyendo y te contamos como.
Remodelación: así es como puedes transformar las puertas de tu casa sin cambiarlas
A veces nos olvidamos de que, con el tiempo y la influencia del clima, las puertas pueden comenzar a desgastarse. Con lo que pueden llegar a torcerse, entorpeciendo su apertura y cierre. Ahora es un buen momento para hacer una revisión general de las puertas de tu hogar y comprobar cómo están.
Si te decides a reformar las puertas de tu casa, notarás que es un cambio que afecta a toda la estética de la vivienda, mejorándola notablemente. Las puertas dotan de personalidad al conjunto arquitectónico y estético de toda la infraestructura, e incluso pueden condicionar el resto del estilo.
Estos son algunos consejos para que puedas reformarlas:
Paso 1: Primero que nada desmonta la puerta porque será mucho más fácil trabajar sobre ella en una mesa de trabajo. No te olvides de quitar todos los herrajes, las bisagras y también las manillas.
Limpia la superficie de la puerta y empezá con el lijado y la pintura, que sin duda es el cambio más económico y visible. Si la puerta está en buen estado estructural, una mano de pintura puede transformarla por completo.
Después de eliminar barnices e imperfecciones, elegí un color acorde al estilo de tu casa. Los tonos neutros y las maderas claras están en tendencia. También podrás pintar el marco de un color distinto o combina el frente y el reverso con tonos contrastantes.
Paso 2: ahora renueva con vinilos adhesivos o papel decorativo. Los vinilos autoadhesivos son una opción rápida y limpia para transformar puertas sin esfuerzo. Vienen en imitación, madera, mármol, cemento o colores sólidos. Se aplican fácilmente con una espátula y no dejan residuos. También son resistentes a la humedad, ideales para cocinas y baños.
Paso 3: es turno de cambiar herrajes y manijas. Los acabados en negro mate, dorado o acero cepillado están en auge. También podés optar por manijas vintage o de cerámica para un estilo más rústico.
Paso 4: si tus puertas son lisas, podés darles relieve con molduras de MDF o poliuretano. Se adhieren con cola vinílica y se pintan del mismo color que la puerta. Este truco crea un efecto elegante sin necesidad de cambiarla.
Paso 5: si preferís conservar el tono original, bastará con lijar y aplicar barniz. Elegí un acabado mate o satinado para un aspecto moderno. Además de renovar su apariencia, el barniz protege la madera del desgaste diario.
Renovar las puertas de tu casa no requiere una gran inversión ni obras complicadas. Con un poco de creatividad, pintura y algunos materiales básicos, podés transformar completamente su aspecto y mejorar la estética de tus espacios.





