Los horarios, las obligaciones, el trabajo, los hijos, el estrés... Todos estos factores influyen en que no te tomes el tiempo suficiente para sentarte a comer relajadamente y disfrutar de tu plato de comida. A su vez, eso genera problemas en la salud.

Sin embargo, comer y masticar los alimentos rápido es perjudicial para la salud en general y puede ser el inicio de muchos problemas como la obesidad, en niños y adultos. Te contamos qué sucede en tu cuerpo cuando comes con prisa.

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Alimentación saludable: qué pasa si comés rápido todos los días.

Alimentación saludable: qué pasa si comés rápido todos los días.

Qué pasa si como rápido

Según diversos estudios, la velocidad de la ingesta de los alimentos está relacionada con el riesgo de obesidad y, en consecuencia, de enfermedades cardiometabólicas.

Una investigación en niños y niñas de tres a seis años que comen rápido demostró que ingieren menos alimentos saludables, tienen más sobrepeso y niveles altos de tensión arterial o glucosa en sangre. A continuación, te mostramos las conscuencias de comer rápdo:

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  • Hinchazón: si no masticás lo suficiente, la comida llega al estómago en trozos grandes y no se digiere bien, por lo que causa distensión abdominal, flatulencias y pesadez estomacal.
  • Mala digestión: al masticar rápido, el estómago se ve obligado a gastar más energía y a producir más jugos gástricos para digerir los alimentos.
  • Afecta la sensación de saciedad: el cerebro segrega hormonas que indican que has comido lo suficiente, pero desde que comienzas a comer hasta que se ibera la primera señal pasan 20 minutos. Si comés en 10, el estómago no tiene tiempo de indicarle al cerebro que estás lleno y seguirás comiendo.
  • Engorda: las personas que comen rápido tienen un índice de masa corporal más elevado, ya que esta práctica se asocia con la ingesta de alimentos menos saludables como los utraprocesados. Esto es debido a que son más energéticos por su contenido de grasas, azúcares, sal y aditivos.
  • Síndrome metabólico: el síndrome metabólico es la combinación de cuatro patologías: la obesidad, que desencadena en diabetes, colesterol elevado e hipertensión. Este trastorno, a su vez, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y renales.
  • Afecta a las defensas: la masticación estimula un tipo de célula inmune, la Th 17, que puede aumentar la protección contra infecciones bacterianas y por hongos en la boca.
  • Afecta a la absorción de nutrientes: cuando le dedicás tiempo a masticar, el alimento se impregna de las enzimas de la saliva, que comienzan a descomponer el alimento y favorecen a absorción de nutrientes.
  • Afecta al sabor: la saliva permite que las partículas sápidas, responsables del sabor de los alimentos, activen las papilas gustativas.