La perra Laika, una hermosa perra callejera, se transformó en el primer animal en viajar al espacio exterior, a modo de prueba a bordo del Sputnik 2.
Sin embargo, una semana después de viajar en la nave espacial puesta en órbita, murió por falta de oxígeno.
La terrible muerte en el espacio de la perra Laika, de 3 años, quien partió en el satélite artificial Sputnik 2, fue durante el viaje, pocas horas después de que fuera enviada el 3 de noviembre de 1957, en un viaje sin retorno.
Estados Unidos de América (EUA) y la Unión Soviética (URSS), quienes habían encabezado la Guerra Fría (1947-1953), emprendieron una carrera espacial en la segunda mitad del siglo XX, que consistía en la exploración espacial.
Los rusos fueron pioneros en poner un ser humano más allá de las fronteras terrestres. Sin embargo, el primer ser vivo que llegó al espacio exterior no fue precisamente un ser humano, sino la perra callejera Laika, quien deambulaba por las calles de Moscú y fue objeto de un experimento.
El gobierno soviético, empecinado en ganar la carrera espacial, estaba empecinado en descubrir qué había más allá de la Tierra.
Miembros de la URSS enviaron la Sputnik 1 un mes antes del lanzamiento de la nave espacial con la perra Laika, siendo el primer satélite artificial de la historia.
La carrera espacial entre los estadounidenses y rusos tenía como principal objetivo enviar un ser humano al espacio exterior, aunque el mayor temor era saber cómo iba a reaccionar este ante las condiciones extraterrestres.
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La perra Laika, la elegida para viajar al espacio exterior
Después de pasar varias pruebas, la perra callejera Laika fue la elegida para formar parte del experimento y ser el primer ser vivo en ir al espacio, con todo lo que representaba.
Y más allá de que hubo un entrenamiento previo, se suponía que había pocas probabilidades de la que perra regresara con vida a la Tierra.
La Sputnik 2 se acondicionó para el viaje de la perra al espacio exterior, en una misión que tuvo al mundo en vilo y terminó de una manera previsible.
El 3 de noviembre de 1957 Laika partió hacia el espacio, muriendo en el viaje eterno por falta de oxígeno.
A la fecha, en distintos rincones del mundo, la perra Laika recibe reconocimientos por ser objeto de un experimento, que la llevó a una muerte segura.
En el centro de Moscú, Rusia, se inauguró el 11 de abril de 2008 un monumento en honor al histórico perro.
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