Durante más de un siglo, una enorme pradera del parque nacional Yosemite, en Estados Unidos, fue perdiendo agua. En Ackerson Meadow, una red de zanjas de erosión comenzó a drenar el terreno y a llevarse lentamente el suelo de la pradera.
Rellenaron una zanja con astillas de madera para salvar un parque y recuperar 36 hectáreas de humedales
El Servicio de Parques Nacionales de Yosemite rellenó una zanja de 5.6 kilómetros para restaurar 94 acres de humedales y proteger otras 84 hectáreas del parque

El resultado fue la pérdida de 90 acres de humedales, unos 36 hectáreas, y el riesgo de que otros 100 acres siguieran el mismo camino. Ackerson Meadow es la pradera de mayor tamaño dentro de Yosemite y una de las grandes praderas de media montaña de Sierra Nevada. Funciona como corredor para la fauna y alberga especies amenazadas.
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La zanja llegó a tener sectores de hasta 14 pies de profundidad y 100 pies de ancho. Al actuar como un enorme drenaje, extraía rápidamente el agua que debía permanecer en la pradera. El suelo se secaba, desaparecían plantas adaptadas a ambientes húmedos y el proceso de erosión continuaba avanzando. El Servicio de Parques Nacionales estimó que la erosión ya había removido más de 150.000 yardas cúbicas de suelo rico en materia orgánica.
En agosto de 2023 comenzó entonces uno de los proyectos de restauración más grandes de la historia de Yosemite. En lugar de intentar combatir la erosión únicamente desde los bordes, los equipos decidieron hacer algo mucho más radical: rellenar completamente la enorme zanja hasta recuperar la altura natural de la pradera. El trabajo se extendió hasta junio de 2025.
¿Cómo lograron restaurar esta zanja?
Para hacerlo utilizaron 162.000 yardas cúbicas de material, aproximadamente 124.000 metros cúbicos. De ese total, 132.900 yardas cúbicas correspondieron a suelo mineral y otras 29.100 a astillas de madera. El material se utilizó para rellenar 18.538 pies lineales de zanja, equivalentes a unos 5.6 kilómetros.
Pero devolver el suelo era solamente el primer paso. Una vez cubierta la zanja, los equipos tenían que conseguir que el ecosistema volviera a funcionar. Para eso plantaron 434.000 plantas nativas de humedal, sembraron más de 117 libras de semillas pertenecientes a 25 especies locales y trasladaron sauces que ya crecían en el área. También se realizaron trabajos para controlar especies invasoras.
El resultado buscado no era crear un paisaje artificial, sino permitir que el agua volviera a comportarse como antes. El proyecto restauró la hidrología de 94 acres de antiguos humedales y protegió otros 84 acres que todavía permanecían intactos. El Servicio de Parques Nacionales calcula que el nuevo ecosistema podría volverse autosuficiente en aproximadamente tres a cinco años.
En pocas palabras
- Yosemite restaura humedal: Se rellenó una zanja de 5.6 km para recuperar 94 acres de humedales.
- Historia de la pradera: El área sufría drenaje y erosión desde hacía más de un siglo.
- Proyecto de restauración: Incluyó la plantación de flora nativa y la siembra de semillas locales.