Se reencontró con su perra después de dos años

Editado por Gustavo Privitera
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Se le perdió su querida perra, pero la encontró dos años después. Así de simple, pero llena de pasión y ternura es esta vivencia que le contó a Diario UNO María Celeste Aráoz, una veterinaria que vive en el departamento de San Martín.

Celeste volvió a ver a Lola justo cuando ya creía que había perdido la batalla. Esta mujer de 38 años tiene dos hijos, Emanuel (8) y Valentín (3) y un marido llamado Walter (38).

“Lola se perdió el 29 de julio de 2016 y la encontré este año. Publiqué su foto en las páginas de Facebook que tenían que ver con mascotas. Hay una página que se llama Perros perdidos en Mendoza; además están Refugio Ampara y Sus patas en nuestras manos, dos ONG que hacen mucho por los perritos de la calle y son de San Martín. Me llamaron varias veces seguidores de las páginas y me dijeron: ‘Me parece que vi a tu perra en tal lado’. Me iba volando para allá y me metía en cualquier barrio donde me decían que podía estar”, contó Celeste.

“Era como que cualquier perro negro podía ser ella, si bien tenía señas particulares que yo conocía, como las orejas paradas y una manchita blanca en el pecho. La gente que había visto el aviso me llamaba y yo iba, obviamente iba desesperada a buscarla, pero no era”, se desesperanzaba.

“Apareció una noche en la veterinaria, porque ella sabía el camino y me acompañaba de mi casa al trabajo y del trabajo a la casa, tenía esa rutina y se conocía todo el barrio. Me sorprendió muchísimo porque esa noche me estaba por ir a mi casa, estaba cerrando el negocio y ella lloraba desde la puerta de rejas. Yo estaba con una clienta que la conocía porque era voluntaria de Sus Patas y me dijo: ‘¿La que está afuera es la Lola?. Le dije: ‘Dejate de joder’, pasaron dos años y había perdido todas las esperanzas. Me dijo: ‘Sí, vení a verla’ y cuando salí me hizo una fiesta terrible, me saltó encima y no lo podía creer”, relató con un dejo de emoción.

Lola es una cruza con ovejero belga, no es pura. Contó que “gracias a Dios llegó sanita”.

Pero no es la única perrita que tiene. “Hay otras dos que viven en la veterinaria, que son recogidas de la calle y se quedaron conmigo y Lola que iba y venía. Dormía en la noche en mi casa (lo sigue haciendo) y de día iba conmigo al trabajo para no dejarla sola en mi casa”, desentrañó.

“Cuando ella se perdió, me regalaron una perrita para tenerla en mi casa, así que ahora están las dos (se ríe). Ella se llama Ámbar, que es una salchicha pelo largo”, dijo.

Celeste hace nueve años que atiende con mucho amor su veterinaria (se llama Zoomanía) y está en la entrada de San Martín. Se refirió al momento en que conoció a su compañera. “Ella apareció cuando nosotros estábamos haciendo una ampliación en mi trabajo, estábamos con albañiles. Mi marido la vio que corría detrás de los vehículos como loca y es una ruta peligrosa. Él la silbó, se vino adonde estaba, le hizo cariño y se quedó. Llegué y le dije: ¿y esta perra?’. Me dijo: ‘estaba corriendo entre los autos y la iban a pisar’. Entonces la publiqué un montón de tiempo en Facebook para saber si era de alguien y una vecina me dijo: ‘la tiraron, la bajaron de una camioneta y se fueron’. Por eso ella estaba tan desesperada, pobrecita”, dijo lamentándose, fiel a la profesión que lleva adelante.

Por ello recalcó: “Son muchos los perros perdidos y he podido reencontrar con sus dueños a varios de ellos. Mi consejo es que no hay que dejarlos en la calle solos y yo cometí ese error porque hacía destrozos en mi casa y se iba a jugar con un perro vecino a la plaza como si fuera una niña. Me confié”.

Se acordó del día en que se extravió. “Siempre ella me esperaba en la esquina de mi casa y entrábamos juntas. Una noche no estaba en la esquina, la empecé a buscar y no era que se había ido, sino que se la habían llevado. Lo importante es ponerle un collar con una identificación, una chapita, porque sufren cuando se pierden. Porque los puede pisar un auto o los pueden envenenar. Hay que dedicarles tiempo y sacarlos a pasear. Los niños lloran meses cuando se les pierden sus mascotas”, sintetizó. Pero ahora es todo felicidad.

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