En el norte argentino existe un paisaje que parece salido de una postal tropical. Se trata de las Termas del Río Jordán, un circuito natural ubicado en la provincia de Jujuy que cada año atrae a viajeros en busca de aventura, aguas termales y escenarios alejados del turismo masivo. Cerca de un pueblo conocido.
Pueblos argentinos: el paraíso escondido entre las montañas con impresionantes pozos de agua turquesa
Entre cerros rojizos y selva de yungas, este pueblo se convirtió en un destino natural muy buscado para desconectarse y disfrutar de piletones termales
Las aguas turquesas del Rio Jordán, una de las bellezas de Jujuy. Foto: gentileza
Se encuentra en la región de Valle Grande, cerca del Parque Nacional Calilegua, una de las áreas de conservación más importantes de la yunga jujeña. Allí, entre jacarandás, laureles y una vegetación densa que crece a más de 1000 metros de altura, aparecen pozos de agua termal color turquesa rodeados por cerros rojizos y paredes rocosas.
El acceso más habitual se realiza desde el pueblo de San Francisco, donde los visitantes deben registrarse en la oficina de turismo y contratar un guía local para iniciar la travesía. El recorrido incluye unos seis kilómetros de senderos de tierra con tramos empinados e irregulares, especialmente exigentes en la parte final del descenso.
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La caminata atraviesa sectores de selva montana y miradores naturales hasta desembocar en uno de los paisajes más impactantes de la provincia: piletones termales naturales suspendidos entre montañas y vegetación.
Las aguas del Río Jordán poseen una tonalidad turquesa intensa debido a su composición mineral y mantienen temperaturas cercanas a los 30°C. En distintos sectores, la profundidad varía entre apenas 40 centímetros y más de dos metros, permitiendo tanto baños relajados como zonas aptas para nadar.
Un tesoro natural oculto y maravilloso cerca del pueblo de San Farncisco
Uno de los aspectos que vuelve singular al lugar es su carácter estacional. Las termas solo pueden visitarse entre mayo y noviembre, durante la temporada seca. En verano, las lluvias aumentan el caudal del río y las vertientes termales quedan cubiertas por agua fría, desapareciendo temporalmente del paisaje.
Además del atractivo de las aguas, el entorno ofrece formaciones naturales como el llamado “Anfiteatro”, una estructura rocosa que emerge entre la vegetación y se transformó en uno de los puntos más fotografiados del circuito.
Quienes visitan el lugar suelen destacar el contraste entre el esfuerzo físico del trayecto y la recompensa visual del destino final. El descenso hacia las termas resulta relativamente accesible, aunque el regreso implica afrontar una subida de aproximadamente 700 metros de desnivel.
Por eso, los guías recomiendan llevar calzado con buen agarre, agua, protector solar y ropa cómoda para trekking. También sugieren realizar la excursión temprano para aprovechar mejor las condiciones climáticas de la zona serrana.