El dueño de la cervecería Peñón del Águila, una de las que fue multada y clausurada por no respetar los protocolos impuestos por el Gobierno por la pandemia de coronavirus, aseguró este martes que no incumplió con las normas y que la multa es muy dura y muy difícil de afrontar en este momento de crisis por la pandemia y tras casi 70 días cerrados.
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“Fueron dos situaciones con mala suerte porque entraron justo los inspectores en un momento donde tenía dos mesas con clientes que se estaban retirando. Lamentablemente no tuvimos tiempo para separar a la gente y vieron el tumulto que se estaba poniendo los abrigos y terminando de pagar”, indicó Nacho a Radio Nihuil.
La primera llamada de atención ocurrió en la noche del viernes pero la situación se repitió el domingo, por lo que los inspectores de Capital decidieron clausurar la cervecería ubicada en la calle Arístides Villanueva.
“El domingo pasó igual, de la misma manera, me hicieron la notificación y me hicieron multa de clausura”, dijo el dueño del bar.
“La verdad que no es que no estoy de acuerdo con las inspecciones porque son para el bien de todos, pero deberían ser más flexibles en el momento de la multa. Venimos de dos meses de estar cerrados, parados, y no tenemos dinero”, señaló Ignacio.
Si bien el acta indica que hubo exceso de personas en las mesas, Ignacio aseguró que se trataba de un mismo grupo de amigos que estaban en dos mesas diferentes con la separación de 2 metros como indica el protocolo.
Según el comerciante, el problema fue cuando la gente se estaba por retirar, y al pararse para terminar de pagar y ponerse los abrigos, llegaron los inspectores municipales.
Además, dijo que en el protocolo no especifica en ningún lado que no pueda recibir un grupo de más de 6 personas y distribuirlas en diferentes mesas, como sucedió en este caso.
De hecho, contó que cuando llamaron para hacer la reserva y les dijeron que eran 11, él les explicó que por protocolo debía ponerlos en mesas separadas, a lo que los clientes habrían dicho que no había problema.
Ignacio se quejó que los inspectores llegan minutos antes del cierre, y es allí donde se encuentran a mucha gente reunida que sale del bar.
