En medio de la pandemia por el coronavirus Covid-19, y en momentos en que el mundo entero se encuentra en una competencia contrarreloj para encontrar una vacuna efectiva o, al menos, hallar un fármaco que asegure seguro la detención de este nuevo virus, el tratamiento con plasma de pacientes recuperados aparece como la mejor alternativa a aplicar a los ahora infectados, ya que, de acuerdo a los expertos, se trata del único “remedio” que hoy está disponible.
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Los especialistas admiten que el plasma se trata de un recurso tan escaso, por eso es fundamental apelar a la solidaridad de los posibles donantes para llevar tranquilidad de que el procedimiento de extracción de sangre no conlleva ningún riesgo para su salud.
Hace un siglo se realizó la primera transfusión de sangre citratada. Fue en la cuarta cátedra de la Facultad de Medicina del Hospital de Clínicas. En la Argentina, ya había antecedentes muy buenos en transfusiones con plasma inmune en la fiebre de los rastrojos, conocida como “enfermedad de Junín”. Tuvo un resultado excelente en la Argentina, durante una epidemia similar a la que ahora afecta a gran parte del mundo.
Se insiste en que quienes se recuperaron, se comuniquen con la línea gratuita para donar sangre. De hecho, se calcula que por cada donación es posible salvar la vida de hasta cuatro personas con coronavirus Covid-19.
El doctor Luis Sarotto, presidente de la Asociación Médica del Hospital de Clínicas y profesor titular de Cirugía de la Universidad de Buenos Aires, aseguró que "en la Argentina ya teníamos muy buenos antecedentes con plasma y con resultados excelentes. Esto se comenzó a hacer en los países que sufrieron esta epidemia antes que nosotros y Estados Unidos fue el país que más impulso le dio al tratamiento con plasma sensibilizado inmune, que surgió por la carencia de un tratamiento que revirtiera la historia natural de la enfermedad".
El especialista explicó en declaraciones a Infobae, que en el caso del coronavirus Covid-19, la hidroxicloroquina pasó de ser un ángel a convertirse en un demonio. También, se pensaba que los antivirales podrían ser la solución, porque al principio venían muy bien, pero después se convirtieron en un 'ni'. Incluso, -destacó- se desarrollaron drogas que se creyeron que podrían generar un impacto importante en la enfermedad y no lo hicieron. A partir de todo esto, comienza la idea de retomar un tratamiento histórico: el plasma del paciente convaleciente, que no es nada nuevo".
Sarotto afirmó que "cuando una persona se contagia una enfermedad viral como el coronavirus o la hepatitis, por ejemplo, rápidamente se generan dos tipos de anticuerpos: la inmunoglobulina M (IgM) y la inmunoglobulina G (IgG). La primera brinda inmunidad inmediata: rápidamente sube y, del mismo modo, desaparece. Podríamos decir que se trata de la primera fuerza de ataque. Mientras, la inmunoglobulina G es la que genera una memoria inmunológica contra la enfermedad y esta es la que uno mide cuando está vacunado".
Indicó que "cuando una persona se vacuna contra la hepatitis o el sarampión y se mide la inmunoglobulina G, que para esa enfermedad la va a tener elevada, significa que adquirió defensas y que no se va a enfermar. Allí, el paciente convaleciente aumenta la inmunoglobulina M, que es la que baja y no nos sirve, pero a partir de los 7 días y en forma persistente, mantiene elevada la inmunoglobulina G".
Y agregó: "Cuando esta última es extraída de la sangre a través de la plasmaféresis, la persona contagiada de Covid-19 recibe una transfusión que le brinda un número de anticuerpos muy importante, antes de que su organismo los haya podido fabricar".
El profesional aclaró que "lo importante es darle el plasma al paciente que se interna con algunos criterios de gravedad de mal pronóstico -por comorbilidades o enfermedades asociadas- o que ya tiene disnea o fiebre, y cuyos resultados de laboratorio indican que se trata de un paciente de alto riesgo. Ese es el paciente que más se beneficia con el plasma, porque se le están dando los anticuerpos que aún no fabricó y que lo ayudan a combatir la enfermedad, desde el primer momento en que se internó. Por eso, que el plasma no sirve en los casos de pacientes que ya se encuentran en un muy mal estado general".
No cualquiera puede ser donante
Al destacar la importancia del plasma en los tratamientos, sostuvo que "si tuviéramos un banco de plasma infinito, se lo daríamos hasta a los médicos que tienen que atender a los pacientes con Covid-19, para que ya pudieran tener anticuerpos. Pero tenemos la limitación de que no cualquiera puede ser donante: el porcentaje de donantes es alrededor del 20% de los pacientes enfermos".
Sarotto celebró en su diálogo con Infobae, que "la parte buena es que un enfermo puede generar tres donaciones, porque no se dona todo sino que con la plasmaféresis la sangre sale, pasa por una máquina, se le quita el plasma con esos anticuerpos y la sangre se vuelve a introducir en el organismo. Por eso, se puede donar hasta tres veces en un término corto de tiempo, un mes o un mes y medio, según el paciente".
Requisitos para poder donar plasma
Para transformarse en donante de plasma es necesario ser mayor de 18 años y menor de 65, no tener enfermedades graves asociadas (diabetes, infartos, stent, etc.), no tener enfermedad cardiovascular severa y no haber tenido embarazos.
El profesor de Cirugía de la UBA comentó que "en muchos casos, las personas no pueden hacerlo porque tienen tatuajes, por la promiscuidad sexual, por drogas, por ser mayores de 65 años, por haber tenido infartos, por tener obesidad, por comorbilidades, por tener alto riesgo de enfermedades infecciosas y por muchos otros impedimentos, que incluyen a las mujeres que tuvieron hijos. Ellas -indicó- tienen la posibilidad de haber generado anticuerpos por la compatibilidad materno-fetal, pero esos anticuerpos pueden hacer que el paciente que los recibe genere una reacción alérgica muy grave".
¿Un recuperado de Covid-19 puede donar plasma?
El momento en que un paciente recuperado de coronavirus "puede donar va variando, porque en el momento más crítico han llegado a ser donantes todos los pacientes que estuvieron 21 días sin síntomas y sin ningún otro estudio. Entonces, lo consideramos donante potencial", sostuvo el especialista.
