Los autos compactos, por tamaño, precio y practicidad, son los más buscados como primer 0km y es por ello que este segmento es, naturalmente, el de mayor volumen de ventas en el mercado argentino. Los hay sedan (con un tercer volumen y baúl más grande) y hatchback, pero estos últimos con dimensiones un poco más acotadas y generalmente con una estética más juvenil.
De este segmento tan particular, en esta oportunidad se tratará de evaluar a dos de los bicuerpo más modernos fabricados en la región.
Se trata del Peugeot 208 nacional (Feline) y el Volkswagen Polo producido en Brasil (Highine). Las virtudes y los defectos de estas dos versiones tope de gama son muy particulares.
Autos chicos: el espacio del 208 vs Polo
La estética de los autos está plagada de subjetividades, aunque en este comparativo el choque de estilos es muy marcado. La figura del Peugeot, según el criterio, es más atractiva que la del VW.
El Peugeot 208 cuenta con trazos muy modernos en los que se destaca la llamativa parrilla frontal cromada escoltada por dos enormes colmillos de led que le imprimen cierta deportividad. El VW Polo, en tanto, que acaba de sufrir un restyling y su propuesta es atractiva, sigue luciendo un diseño algo impersonal que puede confundirse con el de otros modelos de Volkswagen.
Los dos miden 4 metros de largo y ofrecen una distancia entre ejes similar: 2,53 metros en el Peugeot y 2,56 metros en el Volkswagen. Esas dimensiones marcan que en ambos modelos el espacio interior es idéntico.
Como ocurre con la mayoría de los modelos de este segmento, atrás caben dos personas adultas con algunas limitaciones para estirar las piernas y cabeza. De haber un tercer pasajero en la plaza central, deberá lidiar con una plaza central incómoda, además de tener poco espacio por la presencia de un túnel central sobre el piso que impide acomodar bien las piernas.
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La sensación de "mayor amplitud" dentro del habitáculo se ve beneficiada en el Peugeot 208 a partir de la presencia de un techo panorámico en esta versión más encumbrada, elemento que no presenta el Polo.
Asimismo, la capacidad de carga del baúl es apenas más amplia en el Peugeot: 311 vs 300 litros del Volkswagen. Lamentablemente, la rueda de auxilio de uso temporal es común en estos dos modelos.
¿Cuál es más cómodo por dentro?
Ya ubicados en las butacas delanteras se puede afirmar que la calidad percibida del panel de a bordo es correcta en ambos modelos. Abundan materiales plásticos rígidos que en el caso del Polo se combinan con apliques de una textura brillosa, mientras que en el 208 aparece un símil fibra de carbono que le aporta una cuota de deportividad.
La posición de manejo es cómoda en ambos vehículos. Sin embargo, en el 208 es más anatómica debido no sólo a la sujeción lateral de las butacas (además de mullidas) sino también al concepto i-Cockpit del panel de a bordo, con el instrumental ubicado por encima del volante: este último, asimétrico y de pequeñas dimensiones permite brindar mejor maniobrabilidad, indica el informe de iprofesional.com.
El tablero de instrumentos es 100% digital tanto en el Volkswagen como en el Peugeot (este agrega funciones 3D), mientras que ambos presentan una pantalla multimedia de 10 pulgadas compatible con Android Auto y Apple CarPlay de manera inalámbrica, aunque en el caso del Polo ofrece mejor calidad de imagen y respuesta táctil que la del 208.
Diferencias mecánicas, similares al andar
Aunque aún no hay definiciones para el mercado argentino, donde en breve el Peugeot 208 podría incorporar una mecánica turbo, por el momento el hatchback fabricado en la Argentina mantiene -en su variante Feline- el histórico propulsor 1.6 aspirado de cuatro cilindros que desarrolla 115 CV de potencia y trabaja asociado a una caja automática Tiptronic de seis velicidades.
Mientras que el Volkswagen Polo Highline recurre a un moderno impulsor 1.0 turbo de tres cilindros que entrega 116 CV de potencia, combinado también con una caja automática Tiptronic de seis velocidades. Existe una versión más picante de este modelo, ahora denominada 250 TSI, que apunta a un público con aspiraciones más deportivas, ya que tiene 150 caballos y reemplaza a la extinta opción GTS.
A nivel prestaciones están parejos. La velocidad final de estos compactos ronda los 180 km/h, mientras que la aceleración de 0 a 100 km/h está en torno a los 11,8 segundos.
Un dato importante está en el consumo de combustible: mientras el rendimiento promedio del Peugeot es de 12,8 km/l, el el caso del Polo puede recorrer 14 kilómetros por cada litro de combustible. En resumen, un motor que le queda muy bien al compacto de VW.
Los dos modelos vienen con llantas de 16" con un perfil de neumático apropiado para nuestros caminos. El Volkswagen que llega desde Brasil se destaca por un andar franco y un confort destacado en la ciudad, sin generar conflictos a la hora de elevar la velocidad. El Peugeot no escapa a la regla, pero en líneas generales está un escalón debajo del Polo.
En cuanto a la dirección, la asistencia eléctrica del Peugeot resulta más agradable para maniobrar en ciudad, mientras que la respuesta de frenos es un tanto más reactiva que la del Polo.
Lamentablemente ninguno de los dos modelos cuenta con discos en las ruedas traseras pero, no obstante, frenan en distancias adecuadas: para detenerse por completo desde 100 km/h, el Polo necesitó de 42 metros, mientras que el 208 lo hace en 43,1 metros.
Equipamiento y precio: ¿con cuál quedarse?
Al tratarse de buenos exponentes de modernidad, ambos modelos disponen de climatizador digital, ventanillas y espejos eléctricos, acceso sin llave y encendido por botón, y además cuentan con cargador inductivo para teléfonos celulares. Estas versiones, además, disponen de tapizado de cuero tipo ecológico.
En lo que respecta a seguridad, la dotación de estos modelos contempla los obligatorios frenos ABS y control de tracción y estabilidad (ESP), anclajes para sillas infantiles, cinco cinturones de seguridad inerciales de tres puntos, detector de fatiga, indicador de presión de neumáticos y sensores de estacionamiento traseros.
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Mientras el Volkswagen presenta cuatro airbags, el Peugeot ofrece seis (delanteros, laterales y de cortina). Otra diferencia es que si bien los dos incluyen control de velocidad crucero (en ningún caso es adaptativo), el 208 suma algunas asistencias a la conducción (ADAS) tales como mantenimiento de carril, alerta de riesgo de colisión con freno automático de emergencia, adaptación automática del entorno luminoso y alerta de atención del conductor.
Sin dudas, el aspecto más sensible de este comparativo está dado por el precio de cada modelo, teniendo en cuenta que hace pocos días, con el cambio de gobierno, algunas automotrices actualizaron los valores de lista, pero dada la dinámica de la economía argentina, eso volverá a variar a partir de enero.
En el caso del Peugeot 208 Feline AT, la marca del león comunica un precio de $19.699.600, mientras que la firma alemana fija un valor de $14.753.000 para el Polo Highline 170 TSI.
Muchas veces son valores ficticios, especialmente en el caso del Polo para no ser absorbido por los impuestos internos, ya que en el mercado se pide cerca de $25 millones.
Al margen de los valores, la balanza se inclina a favor del Peugeot 208 en la sumatoria de todos los puntos analizados: es un poco más tecnológico y seguro que el Polo.
Fuente: iprofesional.com











