Paulina ya va a primer grado y Alicia sigue trabajando como enfermera en el Hospital Italiano. Pero hace seis años, cuando la pandemia de coronavirus que paralizó al mundo entero se abatió sobre Mendoza como una sombra, Paulina Pérez y Alicia Sifón protagonizaron distintas historias que merecen ser evocadas.
Paulina y Alicia, historias de vida y de lucha contra la muerte a 6 años de la pandemia de coronavirus
Paulina nació apenas comenzaron las restricciones por pandemia y ama hacer danza y acrobacias. Alicia Sifón, que es enfermera, escribió un libro con sus vivencias para crear conciencia del trabajo sanitario

La niña Paulina Pérez y la enfermera Alicia Sifón, protagonistas de historias que merecen ser evocadas y actualizadas a seis años del comienzo de la pandemia de coronavirus.
La niña nació el lunes 23 de marzo de 2020 en la Clínica de Cuyo apenas comenzados el encierro, el aislamiento y las restricciones para circular libremente y Alicia luchó a brazo partido durante seiscientos días contra la muerte en nombre de cientos de pacientes contagiados del virus, a muchos de los cuales debió darles la despedida final.
Las historias de Paulina y Alicia se conocieron gracias a las palabras dichas en la radio y en la tevé y escritas en los diarios. Recordemos juntos.
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De boca del periodista Matías Pascualetti supimos, el lunes 23 de marzo a primera hora de la mañana, que Paulina estaba a punto de nacer. Fue cuando Pascualetti, que dejaba al margen su especialidad en fútbol y otros deportes y se sumaba al equipo de Prensa de radio Nihuil, entrevistó a varios automovilistas que pugnaban por ingresar al centro. Así fue que entrevistó, entre otros, a Ulises Pérez, que sorprendió al decir que iba apurado a la Clínica de Cuyo porque Karen Fernández, la esposa, que viajaba en el asiento trasero, estaba a punto de dar a luz.
También gracias al trabajo de la prensa conocimos cómo se trabajaba en hospitales y clínicas públicos y privados para atender, tratar y hacer todo lo posible por salvar a los contagiados de coronavirus.
En Alicia Sifón podríamos sintetizar la dedicación, profesionalismo y denuedo de miles de enfermeros, terapistas y médicos argentinos vestidos como astronautas para no contagiarse ni contagiar. Y con el espíritu y el ánimo siempre en alto para no rendirse nunca jamás, aunque cada día hayan visto morir a cientos de pacientes de todas las edades; aunque más de una vez hayan consolado a parientes de esas víctimas del virus.
Hoy, las historias de Paulina Pérez y Alicia Sifón merecen ser actualizadas.
"Felizmente, Paulina acaba de empezar a cursar el primer grado de la escuela primaria", cuenta Ulises Pérez desde la casa familiar en Rodeo del Medio, Maipú.
Y Alicia Sifón, invitada especialmente por el Tano Robles al programa Buena suerte y Hasta luego, de radio Nihuil, habla de su libro Sentir para contar, que reúne -en dos volúmenes- vivencias en épocas de pandemia que escribió de puño y letra cada día, al final de su horario de trabajo, mitad catarsis y mitad documento testimonial de las horas más graves.
"Si nunca caminaste por estos pasillos con los ojos llenos de lágrimas, pidiendo a Dios un milagro, no sabés lo que es el dolor y la desesperación", puede leerse en la contratapa de la obra que obtuvo reconocimiento legislativo y que está ilustrada con la foto de un larguísimo y vacío pasillo de hospital.
Paulina, nacida en la pandemia de coronavirus
Según los médicos, la pequeña debía nacer el miércoles 25 de marzo de 2020 pero la madre pasó toda la noche del domingo 22 con contracciones. "Desde Rodeo del Medio a la Clínica de Cuyo nos encontramos con el primer control policial en el Nudo Vial de ingreso al centro", evoca Ulises Pérez en diálogo con Diario UNO. De fondo, el sonido de una batidora eléctrica: se viene el cumpleaños de Paulina, la primera hija tan buscada. Será mañana. El lunes 23. A seis años de la pandemia.
- ¿Cómo es Paulina? -preguntó este cronista a los padres
- Hermosa... Este año empezó el primer grado en el Instituto Rodeo del Medio. Le hemos mostrado fotos y un video de cuando ella nació, al comienzo de la pandemia, pero no tiene conciencia de esa situación. Tenemos una foto tomada de la tele con ella recién nacida. Para nosotros fue toda una novedad como padres primerizos: hacíamos los controles pediátricos y las consultas posteriores por videollamada y muchos parientes pudieron conocerla recién el 1 de mayo de ese año. Tenemos hasta una foto de mis padres -dice Ulises- a un metro de distancia de la nena y sin poder tocarla por precaución.
- ¿Cómo vivieron los primeros meses de la niña?
- Al encierro lo disfrutamos, por decirlo de alguna manera, porque estábamos los tres solos en casa y no podíamos recibir visitas. Los tíos la conocieron a través de una tela perimetral porque vivían en lotes cercanos.
Paulina "es todo un personaje", cuentan los padres. "Ya traía consigo una fuerte impronta artística: va a Danza y es una apasionada del baile, del teatro y de hacer acrobacias".
Se la pasa haciendo la vertical y todo tipo de piruetas. Le encantan los bailes y disfrutó, frente al televisor, de la Fiesta de la Vendimia.
De a ratos usa celular y le encanta jugar con dos primas. "Es una niña feliz y en casa es la que manda".
Alicia, la enfermera que luchó contra la muerte en la pandemia
- ¿Por qué escribiste estas vivencias en pandemia?
- Para visualizar lo que se vivió durante la pandemia dentro de las instituciones hospitalarias. Es un libro de alto contenido emocional que respeta a las personas que me tocó atender. He sido una bendecida porque nunca fui aislada ni padecí la enfermedad durante los 600 días del aislamiento. Trabajé siempre y obtuve muchísimas experiencias lamentablemente tristes.
- ¿Cómo lo hiciste?
- Al final de cada guardia hacía una catarsis mediante la narración. Escribía en borradores. He llorado mucho en esos momentos porque la gente a la que atendimos sólo quería vivir. Quise, con el libro, que la gente supiera qué pasaba adentro porque buena parte de la sociedad era incrédula del virus y hasta lo desafiaba saliendo a la calle y reuniéndose en fiestas clandestinas, por ejemplo.
- ¿Algunos pacientes te decían que habían violado la prohibición de circular?
- Sí. Muchos admitían, cuando llegaban a la guardia, que habían estado en alguna fiesta de quince, juntada o baby shower, y lamentablemente, muchos de ellos terminaban encontrando la muerte.
La enfermera Alicia Sifón aclara que no es escritora pero que le encantaría serlo. "Soy enfermera de área crítica desde hace muchísimos años. Hace más de 30 años que trabajo en la Terapia Intensiva y 20 años ya en el Italiano. Antes, me inicié en la Sociedad Española de Socorros Mutuos cuando era joven estudiante. Luego, en la clínica Santa Rosa".
La pandemia de coronavirus provocó en Alicia Sifón una crisis vocacional muy importante con cierto retardo. Fue en 2025 y como consecuencia de no haber recibido la contención emocional que se requería después de haber visto morir a tanta gente. Eso la llevó a escribir la segunda parte de su obra testimonial: Vivir para sentir, a 5 años de la pandemia.
Esta vez no sólo hubo evocaciones de aquellos días trágicos sino también parte de la durísima realidad del personal de la salud: "El escaso reconocimiento, los salarios bajos y la secuela emocional que nos dejó el trabajo en la pandemia y que no son vistos. Y también la violencia laboral...".
- Habláme de esas secuelas...
- Muchos colegas del sistema sanitario están bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico y aún así siguen trabajando. Otra de las consecuencias es cómo afrontar el pluriempleo en estas épocas de crisis.
Alicia Sifón vive con un hijo de 22 años y tres gatos en una casa de alquiler.
Otras anécdotas de la pandemia. La primera, de índole personal. Alicia y su hijo se veían desde lejos cada vez que ella regresaba al hogar. Precaución. Los abrazos debieron esperar y vaya si valió la pena hacerlo. La segunda, de tipo laboral: a Alicia le tocó darle el pésame a una chica que cumplía quince años justo cuando murió el padre, que hizo todo el esfuerzo posible por sobrevivir.