Era un 24 de marzo del año 1976 cuando la última dictadura cívica militar seguía teniendo lugar en Argentina bajo un intento de Reorganización Nacional. Bebes y niños fueron apropiados, las personas desaparecían, la tortura, la detención y el exterminio se hacía carne en cada rincón marcando un antes y un después en la historia del país.
Entre dolor y el vacío de un país que desaparecía a su propia gente, nace la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo quienes al tener contacto con organizaciones extranjeras pudieron plantear la idea de crear un banco genético en donde se conserve la información hereditaria de los grupos familiares. Ahí empieza una historia clave en la búsqueda de la identidad.
La historia del Banco de Datos Genéticos y su rol en la búsqueda de identidad en Argentina
La dictadura en Argentina hizo destrozos humanitarios: al rededor de 500 hijos e hijas de personas desaparecidas nacieron en cautiverios, fueron secuestrados y secuestradas junto a sus padres o madres y por ende, apropiados. Ahí empieza un largo camino de mujeres que lucharon por la identidad y en la búsqueda de sus nietos fueron claves para poder realizar pruebas genéticas entre nietos y abuelos, porque sus padres habían sido secuestrados y desaparecidos por el Terrorismo de Estado hasta el 10 de diciembre de 1983.
Literalmente recorrieron el mundo para identificar la identidad de esos nietos. Ellas tenían una conexión con la comunidad científica europea y el Dr. Victor Penchaszadeh, genetista argentino exiliado en Estados Unidos, las contactó en 1982 con la genetista estadounidense Mary-Claire King quien junto a un equipo de investigadores crearon una red transnacional científica para poder aplicar el análisis de los marcadores genéticos a la identificación de niños en ausencia de sus padres, es decir, si se sospechaba que un niño era hijo de desaparecidos, se comparaba su sangre con los registros almacenados.
Así es como lo que un día fue una lucha en la historia, se empezó a hacer realidad. El CONADEP cuya tarea central era el problema de los niños desaparecidos, fue ayudada por el Poder Ejecutivo durante la presidencia del Dr. Raúl Alfonsín creó en 1983 una comisión de asesoramiento en la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia. También se creó una Comisión de Expertos en el ámbito de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires bajo la órbita de la Secretaría de Salud Pública y Medio Ambiente de la ciudad, pero como no tenía el poder de almacenar los datos genéticos, las Abuelas se lanzaron a la sanción de una ley para crear un banco genético de carácter nacional.
Finalmente, el proyecto obtuvo media sanción en el Senado y fue girado a la Cámara de Diputados y definitivamente el Banco Nacional de Datos Genéticos fue creado en 1987 por ley 23.511 en la Presidencia del Dr. Raúl Alfonsín con el fin de obtener y almacenar información genética y que la identidad sea un derecho en la historia argentina.




