Menores y delito

"Nunca pregunté cuántos años tenía": el relato de un ex jefe de Policía que quedó cara a cara con El Morocha

El ex jefe de Policía de Mendoza Roberto Munives compartió sus experiencias sobre la relación entre policías y jóvenes delincuentes en la época de "El Morocha", y reflexionó sobre la problemática de la edad de imputabilidad

En un contexto de debate sobre la baja en la edad de imputabilidad de los menores, muchos recordaron el caso de Matías Cerón, alias " El Morocha", un chico que murió en un tiroteo en 2003 y al que se le comprobaron al menos seis asesinatos. Roberto Munives, ex director de Policía y actual director de Tránsito de Godoy Cruz, compartió su experiencia de haberse enfrentado cara a cara con aquel joven peligrosísimo.

Munives recordó -en diálogo con el programa "No tenés cara" (Radio Nihuil)- que en aquel entonces, cuando se desempeñaba como oficial principal en la Comisaría 33, la situación era muy compleja y Matías Andrés Serón Chirino no era el único menor con problemas. También mencionó a otros jóvenes conocidos en la época, como 'El Perro Videla' o el "Pitu" González.

"Algunas familias les daban a sus hijos leche mezclada con vino -evocó- ¿qué podía esperarse que ocurriera años después?".

matias ceron EL MOROCHA
La mirada de Matías

La mirada de Matías "El Morocha" Cerón transmitía parte de su triste historia.

Frente a frente: Roberto Munives y El Morocha

Según el entrevistado, la mayoría de estos jóvenes murieron porque a partir de su ingreso en el hampa la expectativa de vida "se acorta drásticamente".

"De los que he nombrado, ninguno está vivo", subrayó. A su vez, recordó el caso de policías que murieron en manos de menores, como Gustavo Ramet o Sánchez.

Pero lo más intenso llegó cuando Roberto Munives relató un enfrentamiento personal con El Morocha: "A no más de veinte centímetros, arma con arma y cara con cara", en la calle Doctor Moreno 3217 de Las Heras.

"Esta es una historia de policías -recapituló-... fue un día sábado, 24 de febrero de 2001, a las 9 de la mañana. Lo sorprendimos en su guarida y yo iba a cargo del procedimiento. Y reconozco que hubo fallas tácticas de parte mía, porque terminamos corriendo riesgo él y yo".

Describió el momento como "muy complejo" y recordó que El Morocha se escudaba en una mujer y repetía que "de ese lugar nadie salía vivo". Munives dijo que el joven "no disparaba mirando a los ojos", y consideró que en ese instante, frente a frente -y por algún motivo que acaso todavía no comprende del todo- ambos respetaron la vida del otro.

El procedimiento terminó con El Morocha herido en la mano, siendo desarmado e ingresando al sistema penal juvenil. Sin embargo, se escapó y, antes de cumplir los 18 años, fue abatido en un enfrentamiento que se produjo en la Cuarta Sección de Ciudad.

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El Morocha cuando terminaba de ser detenido en calle Doctor Moreno de Las Heras.

El Morocha cuando terminaba de ser detenido en calle Doctor Moreno de Las Heras.

"Yo nunca le pregunté cuántos años tenía", recalcó. Además, resaltó la necesidad de abordar la problemática de la minoridad desde un enfoque integral, que incluya la contención social y familiar. "El Estado, y sobre todo la familia, deben estar presentes desde antes", expresó.

Este es el video con el relato completo:

Embed - Roberto Munives recordó su ENFRENTAMIENTO con el "Morocha": "él no disparaba mirando a los ojos"

En busca de soluciones

En relación al presente, Munives propuso "resolver un problema que nos va a traer serios inconvenientes dentro de 20, o 15 o 12 años".

"Muchos al escuchar esto recordarán todo lo que pasó con El Morocha después de aquel 2001. Por eso considero que es fundamental estar delante del carro y no detrás, resolviendo los problemas antes de que ocurran". Aunque eso -avisó- requiere toda una estructura que hay que mantener y financiar.

Munives propuso: "Salgamos a la calle a las 2 de la mañana y vamos a ver cuántos chicos están en la calle; y no sólo eventualmente cometen delitos, sino que son sus víctimas. A todos ellos hay que contenerlos antes. Nos hemos acostumbrado a resolver problemas antes de evitarlos".

Para el entrevistado -que dejó su puesto como jefe policial luego de un escándalo vinculado a las visitas al Aconcagua-, la clave está en la transformación de los conceptos de la familia, la educación y la contención social. "Mientras nada me pasa a mí, qué poco me importa; pero nos tiene que importar, porque eso mismo me puede afectar después", advirtió.