Cuando cocinamos berenjenas, la mayoría termina descartando una parte clave sin saberlo: sus semillas. Lejos de ser un desecho, contienen compuestos naturales con múltiples beneficios para la salud y usos prácticos que hoy vuelven a cobrar protagonismo. Tirarlas es un error, porque en realidad son un gran tesoro.
Cuando vamos a comprar o cocinamos no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
Para qué sirven las semillas de berenjena
Las semillas de la berenjena concentran antioxidantes, fibra y compuestos fenólicos que ayudan a proteger las células del organismo. Además, aportan nutrientes esenciales que suelen pasar desapercibidos. Entre sus principales beneficios podemos decir que:
- Son ricas en antioxidantes como las antocianinas, que combaten el estrés oxidativo
- Aportan fibra, ideal para la digestión y la salud intestinal
- Tienen efecto depurativo, asociado a dietas naturales
- Son bajas en calorías, perfectas para planes de alimentación equilibrados
Gracias a su contenido de fibra, contribuyen a regular el tránsito intestinal y favorecen la sensación de saciedad. Los antioxidantes presentes en la berenjena ayudan a reducir la oxidación del colesterol LDL, un factor clave en la prevención de enfermedades cardíacas.
Además, son aliadas en dietas depurativas si las usas en preparaciones caseras o en infusiones suaves que favorecen la eliminación de líquidos y toxinas. Se pueden consumir sin problema dentro de la pulpa, o bien secarlas y triturarlas para agregar a sopas o guisos, incorporarlas en hamburguesas vegetales o usarlas en cremas y purés.
Cómo conservar las semillas de berenjena para que sean un tesoro
Para aprovecharlas al máximo separalas con cuidado de la pulpa, lavalas y secalas bien. Por último guardalas en un frasco hermético en un lugar seco. De esta manera, podés tenerlas listas para usar cuando las necesites.
La berenjena es una hortaliza humilde, pero nada en ella sobra. Sus semillas, muchas veces descartadas, esconden propiedades que hoy son revalorizadas por la alimentación consciente y el aprovechamiento integral de los alimentos.



