Cuando vayas a cocinar en casa y uses esta verdura, procura guardar las semillas de zapallo o calabaza porque cuando se trata de buscar un alimento con miles de beneficios para la salud, estas ganan protagoniosmo. Incorporarlas a la alimentación diaria puede aportar ventajas clave para el cuerpo y el bienestar general. ¿Cómo convertirlas en un tesoro?
Por lo general no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente y casi siempre estos desechos pueden ser realmente muy buenos para la salud. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
Por qué no conviene tirar las semillas de zapallo o calabaza
Cada vez que se prepara un zapallo, muchas personas tiran sus semillas sin saber que están desechando una fuente natural de nutrientes. Estas pequeñas semillas concentran vitaminas, minerales y grasas saludables que las convierten en un verdadero superalimento accesible y económico. Así que, antes de hacerlo, dejame contarte porque tienes medicina pura en tus manos:
Los principales beneficios de consumir semillas de zapallo es que son ricas en nutrientes esenciales. Aportan magnesio, zinc, hierro, fósforo y proteínas vegetales. También contienen ácidos grasos saludables que ayudan al correcto funcionamiento del organismo.
Gracias a su contenido de antioxidantes y grasas buenas, contribuyen a reducir el colesterol malo (LDL) y a mantener una buena circulación sanguínea, ayudando a prevenir enfermedades cardiovasculares.
Ayudan a fortalecer el sistema inmunológico porque el zinc presente en las semillas de calabaza es clave para reforzar las defensas, mejorar la respuesta del sistema inmune y acelerar la cicatrización. También contienen triptófano, un aminoácido que favorece la producción de serotonina y melatonina, hormonas relacionadas con el sueño y el bienestar emocional.
Por supuesto son aliadas del sistema digestivo, ya que saporte de fibra contribuye a una digestión más saludable, previene el estreñimiento y mejora el tránsito intestinal.
Cómo consumir este tesoro saludable
Una de las formas más simples de aprovecharlas es lavarlas, secarlas y tostarlas al horno o en una sartén, con o sin sal. También pueden agregarse a ensaladas, yogures, sopas, panes caseros o licuados.
Otra opción es consumirlas crudas, pero debes comer el centro verde siempre que estén bien limpias y secas, para conservar todos sus nutrientes.





