Muchas veces terminan en la basura sin pensarlo, pero las cáscaras de camote o batata esconden usos prácticos. Desde el cuidado del jardín hasta usos comestibles este residuo natural puede transformarse en un verdadero aliado del día a día.
Cuando vamos a comprar o cocinamos no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
En este sentido, el camote o batata es una de las verduras más consumidas por su dulce sabor característico. Es rico a la parrilla, hervido, al horno, con papas y en miles de otras formas. Por eso, si en tu casa son de comer esta verdura podrás enterarte que antes de tirar la cáscara que la envuelve es un tesoro que pocos saben.
Para qué sirven las cáscaras de camote o batata
Las cáscaras contienen gran parte de los polifenoles y antioxidantes del tubérculo, compuestos que ayudan a combatir el envejecimiento celular. También aportan fibra, clave para la digestión y la salud intestinal, y minerales como potasio y hierro. Siempre que estén bien lavadas y provengan de batatas sanas, son completamente aprovechables.
En este sentido, estas son ideales para preparar snacks crocantes ya sea al horno o fritas, se transforman en chips llenos de sabor. También pueden sumarse a caldos, guisos y purés para potenciar nutrientes sin alterar demasiado la textura.
Gracias a su alto contenido de fibra, ayudan a regular el tránsito intestinal y generan mayor sensación de saciedad, lo que las vuelve útiles en dietas equilibradas. Además, las cáscaras de batata son excelentes para el compost, ya que se degradan con facilidad y enriquecen el suelo con materia orgánica.
Lo cierto es que al reutilizarlas, reducís el desperdicio de alimentos y aportás a un consumo más consciente y ecológico.
Cómo convertir las cáscaras de batata en un tesoro paso a paso
- Lavado: frotá bien las cáscaras con un cepillo bajo el chorro de agua para eliminar restos de tierra.
- Secado: dejalas escurrir o secalas con un paño.
- Para chips: condimentá con aceite, sal y especias. Llevá al horno fuerte hasta que estén doradas y crujientes.
- Para caldos: agregalas directamente a la olla y retiralas al final de la cocción.
- Para compost: mezclalas con restos secos como hojas o cartón para equilibrar la humedad.






