¿Qué podemos hacer con los pequeños trozos de lápices de cera o crayones que ya no sirven para pintar o colorear? En la mayoría de los hogares y escuelas, el destino final de estos restos es el tacho de basura. Sin embargo, el reciclaje de crayones se ha convertido en una tendencia creciente que combina la conciencia ecológica con la creatividad ilimitada.
Es importante destacar que la mayoría de los crayones están fabricados con cera de parafina, un derivado del petróleo que puede tardar décadas en biodegradarse. Cuando estos productos terminan en la basura, no solo ocupan espacio, sino que contribuyen a la huella de carbono global.
¿Cómo reciclar los crayones en casa?
El primer paso para reciclarlos es retirar el envoltorio de papel de todos los crayones. Te podes ayudar sumergiéndolos en agua tibia unos minutos.
Divide los crayones en pedazos pequeños. Los podes mezclar creando efectos "arcoíris" o separarlos por gamas cromáticas. A continuación tendrás que colocarlos en moldes de silicona (con la forma que quieras) y mandarlos al horno a una temperatura de 110°C por unos 10 a 15 minutos.
Una vez pasado ese tiempo, retira los crayones del horno y espera a que se enfríen y se solidifiquen a temperatura ambiente. ¡Y listo! Habrás conseguido crayones nuevos con formas divertidas.
Lo mejor de esta idea de reciclaje es que podrás seguir dándole uso a los crayones, porque por lo general, cuando les hemos sacado mucha punta o cuando ya están muy chiquitos los terminamos tirando a la basura. Incluso con esta técnica podrás crear nuevos colores de crayones al mezclarlos y combinarlos.
Por otro lado debemos destacar que esta práctica fomenta la economía circular. Al reutilizar materiales existentes, disminuimos la demanda de producción de plástico y derivados del petróleo. Además, es una excelente herramienta pedagógica para enseñarle a los niños sobre lo que es la sostenibilidad y el valor de los recursos.





