El asado es una comida ligada a la historia argentina, a su identidad. En reuniones familiares, juntadas con amigos, cumpleaños, en el fin de una jornada laboral al costado de la acequia y miles de otras formas, poner carne en la parrilla es una sana costumbre y se remonta a miles de años atrás.
No fueron los gauchos: la historia de una fotografía que capturó el primer asado argentino
En la década de los 80 una fotografía documentó una de las tradiciones más emblemáticas de la historia Argentina, pero diferente: escoceses comiendo un asado

Si bien el asado se disfruta desde hace muchos años, cuando la industria frigorífica se expandía y la carne argentina empezaba a exportarse masivamente, muchos cortes viajaban en barco hacia Europa, hay miles de curiosidades que aún no se descubren.
Sin embargo, la historia hizo de lo suyo y se reveló una fotografía que indicaria que se trata del primer asado del mundo y no necesariamente hecho por argentinos o gauchos. ¿Qué hay detrás de esa foto?
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La historia de una fotografía que capturó el primer asado argentino
Tal como se suele ver actualmente, la imagen muestra hombres reunidos al rededor del fuego, un corte de carne expuesto al calor de las llamas y el campo como escenario indispensable para aquel ritual.
Sin parrilla moderna ni ritual sofisticado como se suele usar antes de hacer un asado hoy en día, la fotografía muestra lo que sería la primera parrillada en el país, aunque no por gauchos ni criollos, sino por pioneros escoceses.
Estos hombres inmigrantes, sin saberlo dejaron retratado un testimonio que sería clave para la cultura e identidad nacional. La fotografía fue tomanda en 1860 en Buenos Aires en el conocido Rincón de Ajó, y antecede al uso del negativo que exigia posturas, tiempo y determinada preparación antes de capturar un momento.
Pues durante la primera mitad del siglo XIX, muchas familias escocesas se instalaron en el sur de aquel Buenos Aires con buenos conocimientos ganaderos, técnicas productivas modernizadas y sobre todo querían dejar constancia de los avances fotográficos en Europa.
Tomada en un establecimiento llamado en ese entonces Estancia "Los Yingleses" nombre asociado a ellos, el asado no era un ritual social como hoy define a los argentinos, pero de cierta forma ellos lo inculcaron adoptando costumbres locales e introduciendo una mirada europeizada haciendo historia en el país.
Se trataba de una práctica cotidiana muy ligada al trabajo en el campo, a la vida rural, a la abundancia del ganado y a una necesidad que desbordaba por la necesidad de alimentarse tras largas jornadas laborales, la fotografía muestra a flor de piel lo característico de la época: carne al fuego, hombres de faena y un paisaje sin domesticar.
Su valor histórico retrata un modo de ser y estar qué con el tiempo se transformó en uno de los símbolos más potentes de la argentinidad. El asado pasó de ser una necesidad rural a convertirse en un ritual de celebración y encuentro. Aunque, eso que hoy tanto apreciamos no habría quedado documentada sin la mirada extranjera que supo reconocer que allí había algo más que comida: había una identidad a explotar.