El Ministerio de Salud dispuso que desde julio los partos sean atendidos por los médicos de guardia obstétrica, indistintamente del profesional que acompañó a la paciente durante la gestación.
¿Qué cambia desde julio con el nuevo sistema de partos de Mendoza?
El plan apunta a reducir el número de cesáreas en la salud privada que alcanza al 80% de los nacimientos. Los médicos de cabecera sólo podrán concurrir si son parte del staff de ese hospital o clínica privada
La nueva estrategia apunta a reducir las cesáreas innecesarias y revalorizar el parto vaginal, fisiológico y seguro. Con esta finalidad la Provincia firmó un convenio con clínicas y hospitales privados, que es donde 8 de cada 10 bebés nacen por cesárea.
Cuando se conoció la medida, en diciembre del 2025, no fueron pocas las reacciones en contra, sobre todo de los médicos obstetras y también de las propias futuras madres. “Estamos medio nerviosos con el asunto. Quisiera que me acompañara mi obstetra al momento del parto”, opinó Valeria, una joven embarazada de 33 semanas.
Paula, quien está a punto de dar a luz, sostuvo que “no está para nada de acuerdo con estos cambios”.
Lo negativo de la medida para los médicos
El presidente del Círculo Médico de Mendoza, Ludovico Palma, sostuvo que “el vínculo que se genera entre la embarazada y el médico obstetra es de mucha confianza. Con este convenio, la paciente será atendida durante el parto o cesárea por un profesional que no conoce”.
El profesional explicó que el médico de cabecera conoce las patologías, los estudios previos, todas las comorbilidades de la paciente y su historia obstétrica. “Eso es fundamental en el momento del parto por las complicaciones que pudieran surgir”.
Sin embargo, desde la comisión directiva de Obstetras Unidos de Mendoza (OBUM), Javier Alma, confirmó que acompañarán la decisión ministerial, luego de meses de reuniones y cambios al proyecto original.
“Consideramos que hay un aumento significativo en la tasa de cesáreas y es un marcador de salud en el que evidentemente debemos hacer algo para reducirlo”, reconoció.
Con el correr de los meses, algunos puntos se han ido ajustando entre el ministerio, las clínicas y las asociaciones de profesionales. Pero la desinformación aún reinante entre médicos gineco-obstetras y pacientes genera mucha incertidumbre.
La “epidemia” de las cesáreas
El plan que ideó el Gobierno de Mendoza junto con la Organización Panamericana de la Salud, que en principio se aplicará en el Gran Mendoza, tiene por objetivo central bajar la tasa de nacimientos por cesárea.
El ministro de salud, Rodolfo Montero, explicó que en la provincia hay entre 10% y 15% de mujeres que tienen indicación de cesárea por alguna complicación de salud. Y otro porcentaje de mujeres que deciden tener a su bebé por cesárea, de manera electiva.
“En Mendoza la tasa de cesáreas es del 80% en el sector privado. Lo que significa que la mitad de las mujeres de Mendoza ni tienen indicación ni han decidido una cesárea. Quieren un parto natural y el sistema no respeta su decisión y las lleva a cesárea. Eso es un grave problema de salud pública porque no se está respetando su voluntad”, explicó el ministro
-¿Este aumento de las operaciones cesáreas tiene que ver con una moda?, le consultamos a la doctora Natalia Courtis, directora de Maternidad e Infancia de la provincia.
“Es multifactorial. Creer que es más segura y más rápida que el parto es algo que debemos trabajar en educar a la población e ir hacia un cambio cultural”.
“Cuando la mujer decide ir a cesárea se debe tener en cuenta la edad gestacional. No lo puede hacer, por ejemplo, a las 38 semanas porque el bebé no está maduro para nacer, todavía no ha iniciado su proceso natural de nacimiento, lo cual sería una alteración”, explicó la titular de maternidad de la provincia.
Además Courtis detalló los riesgos para la mamá y el niño que son sometidos a una cesárea innecesaria: “A corto plazo la mujer puede tener hemorragias, complicaciones por infecciones, lesiones en algunos órganos, porque no deja de ser una operación abdominal. En tanto, los niños que nacen por operación cesárea, sin causa que lo justifique, suelen tener mayores problemas respiratorios. Son niños que al no pasar por el canal de parto, al no pasar por el plano de angustia, pueden presentar taquipnea transitoria. Lo que aumenta el ingreso de bebés a neonatología”.
Hospitales privados: partos sólo con equipos propios
El ministro Montero explica que esta nueva política siempre “respetará la voluntad y los derechos de la mujer”.
“El objetivo es que en todas esas guardias haya médico obstetra, anestesista, neonatólogo, sangre segura, técnicos, licenciadas en obstetricia, para asegurarle que va a haber un equipo profesional esperando que su fisiología decida cuándo va a nacer ese bebé”.
-¿El obstetra que hizo el seguimiento del embarazo no podrá asistir al parto?, le consultamos al ministro.
“No decimos que no la puede acompañar, es decir, lo puede hacer. Tiene que ser parte del equipo de ese hospital, lógicamente, pero va a poder acompañarla”, explicó.
Montero remarcó que esos mismos médicos deberán conformar los servicios en esos hospitales y formar parte de las guardias.
La jefa de maternidad del Hospital Español, Belén Font, afirmó que se “aceptó que los profesionales acudan a los nacimientos, si la paciente así lo desea, siempre que formen parte del servicio de la clínica u hospital”.
-¿Qué ocurrirá si el médico que hizo el seguimiento del hospital no forma parte de ese hospital?, le consultamos a Font
“Se apunta a que las maternidades sean cerradas. Nuestra maternidad está abierta, puede venir cualquier profesional a atender a sus pacientes. Pero el proyecto busca que las clínicas y hospitales privados tengan un equipo cerrado. Si es un profesional que no está adherido al servicio, ya sea en consultorio o guardia, no podrá asistir a atender el nacimiento”, aclaró.
Nuevos valores por nacimiento
El sistema que se implementará desde el 1 de julio fija un arancel único de $1.300.000 por parto, con pagos directos a los hospitales y clínicas privadas. En ese esquema, el médico que siguió el embarazo percibirá el 25% del monto, aún sin asistir al parto.
“En esta propuesta del ministerio se quiere tener un arancel tanto por la atención del nacimiento como por el control del embarazo que sea universal, y que todas las obras sociales y prepagas paguen lo mismo: $320.000 para el médico que atendió todo el embarazo y $195.000 para el profesional que atiende el parto. Y de esos $320.000 vuelve el 25% del total para el médico que deriva, independientemente que vaya o no al parto. Veremos si es aplicable o no”, explicó el doctor Javier Alma.






