Un fenómeno reciente en Francia está rompiendo los esquemas tradicionales: la infiltración de la academia en el servicio secreto. En Sciences Po Saint-Germain, una de las universidades más prestigiosas cerca de París, el aula se ha convertido en un escenario muy poco común.
"No conozco sus nombres": la prestigiosa universidad donde se forman futuros espías
En esta prestigiosa universidad, los estudiantes no revelan su verdadera identidad y se sacan fotos de espalda. Todos los detalles, en la nota
Bajo el mando del profesor Xavier Crettiez, el diploma de posgrado en "Análisis de Inteligencia" ha logrado algo impensable: reunir en un mismo espacio a jóvenes universitarios con agentes en activo de las seis agencias de inteligencia francesas. Es decir, espías.
La prestigiosa universidad en donde se forman futuros espías
No conozco sus nombres reales", confiesa Crettiez. Muchos de sus alumnos asisten a clase bajo seudónimos y, en las fotografías institucionales, posan de espaldas para evitar que los sistemas de reconocimiento facial arruinen sus futuras o actuales carreras de campo. Así lo explica un artículo de la BBC publicado en enero de este año.
La premisa es clara: el anonimato de los estudiantes es total, en un giro dramático que se dio en el país europeo como consecuencia de los fallos de seguridad detectados en los atentados de París en 2015.
Francia comprendió que los espías del siglo XXI necesitan algo más que entrenamiento físico; requieren una capacidad de análisis profundo que solo las universidades de élite pueden proporcionar.
En concreto, los profesionales se sumergen en los puntos que se muestran a continuación, algo que está lejos de la acción y las persecuciones de las películas de Hollywood:
- Análisis de violencia política y yihadismo.
- Ciberseguridad y delitos financieros.
- Geopolítica de datos e inteligencia económica.
Por qué las universidades forman espías hoy
Tradicionalmente, el imaginario colectivo situaba al espía en persecuciones y operaciones de campo. Sin embargo, en el siglo XXI, la mayor parte del trabajo de inteligencia se hace frente a una pantalla.
Las agencias están saturadas de datos. Necesitan personas formadas en universidades para aplicar métodos científicos, estadísticos y antropológicos para filtrar lo que es relevante.
Lo que se enseña y se entrena aquí es, sobre todo, el pensamiento crítico. Más precisamente, la universidad entrena el cerebro para dudar, contrastar fuentes y evitar los "sesgos de confirmación", algo vital para no cometer errores geopolíticos costosos.






