Durante años, solo dos grandes vías han dominado las rutas marítimas del comercio mundial: el Canal de Suez y el Canal de Panamá. Sin embargo, existe un proyecto que podría cambiar por completo el mapa logístico global. Se trata de la construcción de una mega infraestructura en Israel capaz de conectar el Mar Rojo con el Mar Mediterráneo.
Ni Suez ni Panamá: la nueva ruta marítima que Israel proyectó para conectar Asia y Europa
El Canal Ben-Gurión es una mega infraestructura que uniría el Mar Rojo y el Mediterráneo para crear una ruta marítima alternativa a Suez y Panamá.

Se trata del llamado Canal Ben-Gurión, una propuesta que busca crear una ruta navegable alternativa al Canal de Suez en Egipto. El trazado uniría el Golfo de Aqaba, con la costa mediterránea, atravesando el desierto del Néguev hasta zonas cercanas a Ashkelon o incluso Gaza.
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La idea nació como una necesidad estratégica de Israel tras los bloqueos marítimos ocurridos en los años 50, cuando Egipto controlaba el acceso regional. El proyecto tomó forma técnica en 1963, luego de que un memorando desclasificado de Estados Unidos propusiera excavar una ruta alternativa de aproximadamente 293 kilómetros a través del desierto. Incluso se llegó a plantear el uso de explosiones nucleares controladas para abrir paso entre la roca sólida, una idea que finalmente fue descartada por su enorme costo y riesgo.
Aunque durante décadas permaneció archivado, el proyecto volvió a ganar atención tras el bloqueo del buque Ever Given en 2021 y la creciente inestabilidad en el Mar Rojo. Hoy, el proyecto de la infraestrutura del Canal Ben-Gurión es visto como una posible solución para diversificar el comercio marítimo global y reducir la dependencia de rutas controladas por terceros países.
¿Cómo es esta nueva ruta?
El diseño conceptual plantea una infraestructura mucho más profunda y moderna que el Canal de Suez. Tendría canales de doble sentido, permitiendo el tránsito simultáneo de grandes embarcaciones, algo que aumentaría considerablemente la capacidad de circulación. Además, sus muros estarían construidos sobre roca, lo que reduciría significativamente las tareas de mantenimiento en comparación con las costas arenosas del canal egipcio.
El proyecto de esta nueva ruta se caracteriza por:
- Cada ramal propuesto tendría una profundidad cercana a los 50 metros y un ancho aproximado de 200 metros, dimensiones suficientes para albergar algunos de los barcos más grandes del mundo.
- De concretarse, podrían circular buques de hasta 300 metros de eslora y 110 metros de manga, superando incluso la capacidad actual del Canal de Suez.
- El proyecto también contempla el desarrollo de pequeñas ciudades, hoteles, restaurantes y zonas comerciales a lo largo de la ruta, transformando el desierto en un nuevo corredor económico y logístico.
- En términos financieros, las estimaciones indican que la construcción podría costar entre 16.000 y 55.000 millones de dólares, mientras que los ingresos anuales rondarían los 6.000 millones. .