Mantener el brillo de la cocina es un desafío constante. Con el uso diario, el calor y la grasa, los utensilios van perdiendo ese aspecto reluciente del primer día. Cuando buscamos trucos caseros de limpieza, internet se inunda siempre de las mismas recomendaciones, siendo el bicarbonato de sodio y el vinagre los elementos destacados.
Ni bicarbonato, ni vinagre: el aliado inesperado para dejar como nuevas ollas y sartenes
La limpieza de tu olla y tu sartén puede ser llevada a otro nivel gracias a uso de este ingrediente que muchos tienen en la heladera

Con elementos caseros, tus ollas y sartenes pueden quedar relucientes.
Sin embargo, lo que muchas personas no saben es que el kétchup puede ser un aliado inesperado para devolverle la vida a esa olla o sartén ya desgastada. ¿A qué se debe y cómo utilizarlo?
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El aliado inesperado para dejar como nuevas tus ollas y sartenes
El secreto de este condimento no es mágico, sino pura ciencia. El ketchup contiene una alta concentración de ácido acético (proveniente del vinagre que se usa en su elaboración) y ácido cítrico (natural del tomate).
Cuando estos ácidos entran en contacto con el metal oxidado o desgastado de la olla y la sartén, reaccionan levantando la capa de suciedad sin necesidad de utilizar productos químicos agresivos.
Este truco es especialmente milagroso en ollas y sartenes de cobre y de acero inoxidable. El cobre tiende a oscurecerse y a crear una capa opaca debido a la oxidación con el aire, devolviéndole un verdadero brillo espejo al utensillo.
Paso a paso: Cómo usar el ketchup en tus ollas y sartenes
La aplicación de este método de limpieza es sumamente sencilla y no requiere que pases horas frotando. Sigue estos pasos para comprobarlo:
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Aplica una capa generosa: cubre la superficie exterior o las zonas oscurecidas de la sartén u olla con el condimento. Puedes ayudarte de una cuchara o de tus propios dedos.
Deja actuar al aliado inesperado: el factor clave aquí es el tiempo. Deja reposar la salsa sobre el metal entre 10 y 20 minutos. Si la mancha es muy antigua, puedes extenderlo hasta media hora.
Frota suavemente: con un paño húmedo o una esponja suave (evita las de alambre), frota haciendo movimientos circulares. Notarás cómo la capa oscura desaparece.
Aclara y seca: enjuaga con abundante agua tibia y jabón para platos para eliminar el olor a tomate. Seca inmediatamente con un paño limpio para evitar manchas de agua.