Todas las personas pasamos varias horas masticando. Sea chicle o cualquier alimento durante el desayuno, almuerzo, media tarde y cena. ¿Pero sabías que al hacerlo no solo se tritura los alimentos, sino que tiene efectos en las funciones cerebrales? La neurociencia lo explica.
Neurociencia: si eres una persona que mastica bien los alimentos, tu cerebro está protegido
Para la neurociencia, masticar bien no implica solo un bocado, es mucho más que comer porque en realidad tiene un efecto cerebral importante en la persona

Neurociencia: si eres una persona que mastica bien los alimentos, tu cerebro está protegido
Masticar es el proceso fisiológico de triturar y desmenuzar alimentos usando los dientes, la mandíbula y la lengua que, junto con la saliva, forma un bolo alimenticio y facilita la digestión. Increíblemente, este simple acto puede hacerse bien o mal y en eso se pone en juego nuestra salud e incluso la de nuestro cerebro.
Neurociencia: masticar tiene un efecto en el cerebro
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Tragar y digerir los alimentos correctamente ayuda a aliviar el estrés, a regular las funciones cognitivas incluyendo el estado de alerta y habilidades cognitivas para organizar, dirigir y evaluar el comportamiento. El chicle por ejemplo, es algo que todos masticamos y se usa para prevenir el cansancio durante las horas laborales, estudio o cuando una persona está manejando.
En este sentido, la masticación y el mantenimiento de la memoria o atención están estrechamente relacionados según la neurociencia. De acuerdo con el blog de José R. Alonso hay una variedad de estudios sobre los efectos de masticar en las funciones cerebrales.
Respecto a la memoria en el trabajo, se determinó que al masticar la corteza prefrontal mostró una mayor activación y produjo un mayor estado de alerta después de hacerlo, lo que conduce a mejoras en el rendimiento cognitivo.
Además de influir en la actividad cerebral, masticar también puede influir en el flujo sanguíneo porque como el cerebro necesita constantemente un suministro de oxígeno y nutrientes para que funcione bien, el flujo sanguíneo es ese sistema que transporta los recursos esenciales que requiere.
Otra área de interés se centra en el estrés oxidativo del cerebro. Es decir, el cerebro es vulnerable al estrés oxidativo porque utiliza mucho oxígeno y contiene grasas que se dañan fácilmente. Para protegerse, el cerebro utiliza antioxidantes, y uno de los más importantes es el glutatión. Este proceso es un tipo de cuidador de las células cerebrales y neutraliza el oxígeno reactivo que sea nocivo.
Por último, otro de los estudios que consistió en que un grupo masticara, concluyó que masticar materiales moderadamente duros podría ser una práctica eficaz para aumentar los niveles de GSH (tripéptido esencial compuesto por cisteína, glicina y glutamato considerado el antioxidante del cuerpo) en el cerebro. Según estos resultados, consumir alimentos más duros podría resultar más eficaz para mejorar las defensas antioxidantes del cerebro a través de niveles elevados de la molécula que protege los daños.