Hay personas que, de solo imaginar que se encuentran en el piso 8 de un edificio o de volar en avión, entran en pánico. Este miedo a las alturas tiene un nombre: acrofobia; y un origen biológico, pues el cerebro procesa ese miedo para evitar una posible caída.
Neurociencia: ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando tenemos miedo a las alturas?
El miedo a las alturas tiene un origen biológico y la ciencia analiza qué es lo que ocurre en nuestro cerebro en estos casos

Neurociencia: ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando tenemos miedo a las alturas? Fuente Canva
Existen miles de miedos en este mundo y las personas pueden sufrir uno o muchos. La acrofobia, o el miedo a las alturas, es uno de esos tipos de fobias que, en diferentes grados de intensidad, invaden a algunas personas cuando están cerca de un precipicio o una pendiente pronunciada o incluso cuando se la imaginan. ¿Pero cómo sucede exactamente este proceso en nuestro cerebro?
La neurociencia explica qué es lo que ocurre en el cerebro cuando una persona tiene miedo a las alturas
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Se puede referir al miedo en singular, pero es tan plural como personas existen en esta sociedad. Es por eso que hay miles de formas en que el cuerpo se expresa cuando se siente amenazado, aunque muchas veces esos miedos vienen biológicamente desde el cerebro.
Para algunas personas, el miedo a las alturas puede ser lo más lógico y racional que existe, aunque para la neurociencia es más bien "irracional". Sentirse amenazados cuando los pies no se apoyan sobre el suelo, cuando estamos en un lugar relativamente alto o incluso en un avión, genera pánico y esa acrofobia es uno de los miedos más habituales.
Este miedo es una respuesta fisiológica incorporada en el sistema nervioso y va recorriendo todo el cuerpo. Es decir, ese temor es una forma en que se demuestra que la especie humana evolucionó y previene cualquier tragedia que ponga en peligro la vida; eso es lo que hace el cerebro.
A raíz de diversos estudios de la ciencia y de la neurociencia, los resultados mostraron que el miedo a las alturas se genera mediante el procesamiento de información sobre la altura; o sea, hay neuronas en la amígdala basolateral, una región cerebral asociada al procesamiento del miedo. Ellas se activan cuando uno se encuentra en superficies elevadas y el estímulo genera un aumento de la frecuencia cardíaca y la inmovilidad.
Además, en este miedo a las alturas intervienen no solo lo visual, sino también el sistema vestibular, ubicado en el oído interno, que regula el equilibrio y la orientación espacial. Cuando hay altura, esta sincronización se altera y empiezan los síntomas del miedo, mareo, inseguridad, etc.