Cuando el perfume dulce comienza a sentirse en el aire y pequeñas flores blancas aparecen entre el árbol, hay una buena noticia para cualquier amante de la jardinería: el naranjo está en óptimas condiciones para dar el fruto. Te contamos cómo es el proceso y porque este crecimiento es bueno.
La flor del Citrus sinensis, conocida popularmente como azahar o flor de naranjo marca una etapa clave en el ciclo biológico del árbol y confirma que ha recibido los cuidados adecuados durante el año.
Qué revela la llegada de esta flor sobre tu árbol de naranjo
Lo cierto es que la floración en los naranjos ocurre cuando el árbol recibió suficiente frío en invierno, cuenta con buena exposición solar con al menos 6 horas diarias, tiene un sistema radicular fuerte, hay equilibrio correcto de nutrientes y no sufre ni falta ni exceso de agua.
Si el azahar aparece en abundancia durante la primavera y verano, significa que el árbol logró completar correctamente su etapa de reposo y activó sus yemas florales de manera saludable.
Su crecimiento además, indica que tu jardín o maceta tiene una buena nutrición del suelo, correcta circulación de savia, no tiene enfermedades graves como plagas que son las más comunes.
Si bien es relativamente sencillo hacer crecer y cuidar un árbol de naranjo, son muchos los detalles a tener en cuenta en su crecimiento para que de una naranja rica y apta para consumir, pero por lo general una floración uniforme suele anticipar una futura producción de frutos.
¿Por qué? Pues tras la polinización generalmente realizada por abejas el centro de la flor comienza a engrosarse. Este proceso, conocido como “cuajado”, es el paso previo al desarrollo del fruto.
Cómo favorecer una floración abundante
Para estimular el crecimiento del azahar o flor de naranjo, los especialistas recomiendan:
- Fertilizar a fines del invierno con fósforo y potasio.
- Evitar podas severas antes de la primavera.
- Controlar el riego (sin encharcar)
- Proteger el árbol de heladas tardías.
Por estas razones es que el crecimiento de la flor de azahar no solo anuncia fruta. También es símbolo de vitalidad, renovación y equilibrio natural en el jardín. Su aroma intenso y su delicadeza visual son la confirmación de que el árbol ha atravesado el invierno con éxito y está listo para un nuevo ciclo productivo durante los meses siguientes.






