Sin antecedentes en Argentina, Mendoza comienza a entregar en estos próximos meses viviendas construidas y financiadas con capitales públicos y privados. Se trata de una sinergia innovadora y efectiva entre constructoras y el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que marca tendencia en esta nueva modalidad de obra pública.
El resultado inicial: 12 proyectos con 403 casas, dúplex y departamentos que rompen con el modelo tradicional, tanto en lo financiero como en lo constructivo. Los actores: dos constructoras locales de amplia experiencia, el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y el Banco Nación como agente financiero.
La premisa: facilitar el acceso a la casa propia a un interesado de clase media, que si bien no llega a pagar un crédito hipotecario, está excedido para una vivienda social (del sistema tradicional). La gran mayoría de los planes de viviendas nacionales y provinciales están dirigidos a familias que no superan hoy los tres salarios mínimos vitales y móviles y se ha implementado esta modalidad que contempla a aquellas familias que por más que excedan estos parámetros de ingresos, no pueden acceder a una vivienda si no es con ayuda del Estado.
La iniciativa local tomó una idea nacional de la inversión mixta en obras, aplicándola a la realidad mendocina y sumando las voluntades de las empresas.
La característica principal es que el Estado financia, a través del IPV, hasta 40% de estos proyectos con recursos de la Provincia y la devolución al IPV es en cuotas actualizadas en UVA y a tasa 0, o sea, sin interés.
El postulante solo aporta 10% y solamente por 50% restante toma un crédito hipotecario en UVA con la tasa de interés vigente en el Banco Nación. Así se hace mucho más sencillo el acceso al crédito y, por otro lado, el tomador del préstamo devolverá una cuota 1/3 menor que si lo hiciese por sus propios medios (por la tasa cero del IPV).
