Estoy escribiendo esto en una plaza de un barrio típico de Alicante. Gente de clase media, muchos tomando “un tercio” o “una caña”. En ambos casos, cerveza. Y es temprano, pero no importa, acá se toma cerveza a toda hora.

Me fui de Argentina muy angustiado, pero sobre todo muy enojado conmigo por no haber sido capaz. O sea, por no haber tenido la capacidad de adaptarme a ese entorno, a ese contexto. Pero no daba más, para ser sincero.

Sin echar culpas ajenas, voy a comentar desde mi simpleza, por qué no tuve esa capacidad de vivir en Argentina a mis 51. Toda mi vida fue una montaña rusa desde lo económico. Tuve muchos altibajos, en realidad muchísimos más bajos que altis.

Nunca fui capaz de rebuscármela y de vivir en un contexto que, si bien repito en no echar culpas, es muy hostil, es lo que es. Tuve la suerte de tener gente que me ayudó mucho en estos últimos años en poder emprender en algo que siempre quise: tener un bar. No solo uno, sino que fui parte de sociedades en dos bares.

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Historia de vida: Miguel Chiapetta dejó Mendoza y se radicó en España.

Historia de vida: Miguel Chiapetta dejó Mendoza y se radicó en España.

Todo fue muy lindo previo a la pandemia, pero post pandemia fue todo un infierno. Sigo sin echar culpas, es solo mi incapacidad de adaptación a una economía muy mala, muy agresiva, muy dura. No fui capaz de manejar y revertir las deudas que me generó un tipo de negocio muy castigado.

Tampoco tenía la espalda necesaria que había que tener en estos casos. Y la economía, sin dudas, fue el principal motivo de mi huida de Mendoza. Porque, si bien soy una persona muy optimista y positiva, la procesión siempre va por dentro. Nadie sabía de mi real situación económica, ya que lo oculté por varios motivos:

-Vergüenza por no ser lo que los demás esperaban de mí. No ser “exitoso”. Ya lo sé, no hace falta que me digan nada.

-Para no preocupar a mi entorno.

-Y porque me aferré a una ilusión casi infantil de creer que con el tiempo todo se resolvería.

Nada de esto último pasó y la mala economía pasó a ser lo que empezó a destruirme en lo personal. Traté de “caretearla”, como dicen los jóvenes. Ante los demás seguía siendo el buena onda, el divertido, el bueno, el colaborador, el simpático y el empático.

Pero en realidad no dormía, vivía con ansiedad, lloraba en secreto. Trataba de autoconvencerme de que “la plata no es lo importante”, pero tenía obligaciones que no podía cumplir, la presión del banco, de los proveedores, los sueldos, los alquileres, los servicios, los impuestos, etc.

Ni hablar de las cuestiones domésticas que exigen dinero, como el pago de las cuotas del colegio de mis hijas (y eso que iban a uno barato), el pago de la cuota alimentaria, alguna entrada al cine o alguna hamburguesa cada mil años. Era todos los santos días al menos un problema económico.

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Historia de vida: Miguel Chiapetta se radicó en España.

Historia de vida: Miguel Chiapetta se radicó en España.

Hubo días de muchos problemas, de no saber cómo poner la cara para decir “no puedo, bancame”. No fui capaz de pedir ayuda hasta que todo explotó. Por suerte tengo una familia muy unida y los que pudieron, me dieron una mano. Saldé algunas deudas y otras aún perduran, pero nada grave, de a poco voy pagando.

Pero el nivel de estrés, ya era insostenible. Mucha angustia, estrés, miedos, sonrisas falsas. Por dentro me estaba destrozando, literalmente, partiéndome en trozos con muchas chances de enfermarme física y mentalmente.

Argentina es un lavarropas, donde estamos (estaba yo ahí) todos dando tumbos, golpeándonos, chocándonos, insultándonos, despreciándonos, faltándonos el respeto. Y lo peor de todo es que somos conscientes de eso, nos quejamos, pero nos acostumbramos y sobre todo, nos resignamos.

Yo no fui capaz de vivir en ese lavarropas, de adaptarme, de salvarme, de hacer cosas que me hagan sobrevivir de una mejor manera. Sobrevivía día a día con menos de lo justo haciendo malabares con los pocos ingresos que generaba.

Si pagaba algo, dejaba de pagar cinco cosas más y cuando algunas de esas cosas había que pagarlas, la noche anterior no dormía pensando de dónde sacar para pagarlo. No era vida, de hecho me hizo estar mal en lo personal a pesar de las sonrisas falsas.

Me hizo comportarme muchas veces de una manera distinta a quien soy realmente. He perdido hasta una relación de pareja por no saber manejar un estado de desesperación provocado por la economía. Sí, muy romántico todo eso de “la plata no es importante” pero cuando culpa de la economía actuás mal, te cambia la esencia, dejás de ser vos, no hay persona que te aguante.

Lamentablemente todo es economía en Argentina. Es un espanto tener esa visión tan fría, pero ante esas responsabilidades imposibles de cumplir, repercute en lo emocional, personal, físico y mental. Al menos para mí, que todo me afecta (pero que nada demuestro).

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Historia de vida: Miguel Chiapetta dejó Mendoza y se radicó en Alicante.

Historia de vida: Miguel Chiapetta dejó Mendoza y se radicó en Alicante.

Pero acá estoy, en Alicante gracias a una muy querida amiga española que me abrió una gran puerta. Y desde hacen poco menos de dos meses, reinventándome, empezando a mis 51 con una vida más tranquila, extrañando como loco a mis dos hijas que quedaron en Mendoza, a quienes me gustaría traer más adelante a que vivan una vida distinta a la que viví yo allá.

Acá estoy en calma, con sonrisa auténtica ¡y hasta duermo sin pastillas!

Estoy estudiando inglés (raro estudiar inglés en España), pero eso me sirve para tramitar mi Permiso de Estancia por Estudio, una especie de visa que me permite estar de manera regular, ya que no tengo pasaporte comunitario. Una jugada muy grande, un riesgo gigante y un salto a un universo desconocido a esta altura de mi vida.

Mis hijas me entienden y mi ex esposa me apoya, ya que ella ahora tiene que hacerse cargo del 100% del tiempo con ellas, acompañándolas y cuidándolas. Todo va saliendo bien acá, la ciudad es muy linda, súper turística, práctica para movilizarse de un lugar a otro, buenos medios de transporte, lindas playas, el mar transparente, muy cosmopolita y la gente muy amable.

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Historia de vida: Miguel Chiapetta encontró tranquilidad en España.

Historia de vida: Miguel Chiapetta encontró tranquilidad en España.

Estoy saliendo del lavarropas, descubriendo y convenciéndome de que mi poca capacidad no sirve para vivir en constante supervivencia. No soy capaz para vivir en una economía y un contexto muy hostiles.

Soy esto, un gordo incapaz, aceptándome como tal, sin la obligación de demostrarle nada a nadie, sin la obligación de ser exitoso y descubriendo una mejor vida. Por eso, a mis 51, me animé a salir del lavarropas por mí, pero sobre todo para mis hijas.

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