Qué significa “mal de muchos, consuelo de tontos”
consuelo
Los dichos y refranes que se utilizan a toda hora son un ejemplo del ingenio popular, y en Argentina hay muchos, como "mal de muchos, consuelo de tontos"
Un blog de dichos populares, define a este refrán como: "No podemos consolarnos ante una desgracia evitable, justificándonos diciendo que eso les sucede a muchos otros". Es decir, la frase se utiliza para señalar que el sufrimiento colectivo no debería ser motivo de alivio personal. Es decir, cuando una persona atraviesa una dificultad y se entera de que otros están en la misma situación, puede llegar a sentir menos carga emocional. Sin embargo, el refrán advierte que esa sensación de “consuelo” es ilusoria y poco inteligente.
En pocas palabras, la enseñanza que transmite es:
- Compartir un problema no lo hace menos grave.
- El dolor ajeno no debería servir para justificar o minimizar el propio.
- La resignación colectiva no soluciona nada.
El origen del refrán
mal de muchos consuelo de tontos
"Mal de muchos, consuelo de tontos" es una frase que se escucha seguido, pero en cuanto a su significado pocos saben por qué no se recomienda su uso
Aunque muchos la consideran una frase argentina, lo cierto es que tiene raíces mucho más antiguas. El refrán proviene del castellano clásico y aparece registrado en recopilaciones de proverbios españoles desde la Edad Media. Su uso fue expandiéndose en América Latina a través de la tradición oral, hasta quedar muy arraigado en el habla cotidiana argentina.
Algunos historiadores del lenguaje señalan que ya en el siglo XVII se empleaba para criticar la pasividad social frente a las desgracias comunes, especialmente en tiempos de crisis económicas o pestes. En la Argentina, se popularizó durante los siglos XIX y XX, y hoy sigue vigente en todo tipo de ámbitos.
Aparece documentado en recopilaciones antiguas y tiene una función moral: desalentar la idea de que el sufrimiento ajeno puede aliviar el propio. De hecho, el mensaje es directo: alegrarse porque otros también están en problemas es, en realidad, un consuelo tonto.
El dicho cobra fuerza en situaciones como crisis económicas, problemas laborales, problemas de salud o dificultades sociales. Muchas veces se usa con tono crítico, para marcar que aceptar los problemas solo porque “todos los sufren” no lleva a ninguna solución.