Tomar un baño caliente después de un día muy largo y cansador es lo que todos deseamos al llegar a casa. Cuando nos duchamos, usamos jabones líquidos, en barra, geles de baño, exfoliantes y espumas de ducha.
Muchos también utilizan esponjas de baño para llevar a todos los puntos del cuerpo con el jabón, pero ojo, puede que estos elementos no sean tan buenos para la piel y la salud.
Algunos estudios e investigaciones sugieren que la clásica esponja de baño puede no ser lo que parece. Como toda esponja o trapo poroso, este elemento puede contener microorganismos que a la larga pueden causar problemas de salud. Sigue leyendo para saber todo al respecto.
¿Es peligroso para la salud usar esponja de baño?
Un estudio publicado y realizado por investigadores y dermatólogos de la Journal of Clinical Microbiology explica por qué hay que tener cuidado con las esponjas de baño y por qué en muchos casos conviene no usarlas.
El estudio se titula "Las esponjas de lufa como reservorios y vehículos en la transmisión de especies bacterianas potencialmente patógenas a la piel humana" y expone una serie de ideas que buscan concientizar sobre el uso de este popular elemento de baño.
Y sean esponjas naturales o sintéticas, pueden ser un riesgo para la salud. Pensando en su composición, la esponja de baño está fabricada con materiales porosos que retienen la humedad del baño y, por lo tanto, favorecen el desarrollo de virus, hongos y bacterias.
Además, las esponjas de baño retienen células muertas y restos de jabón que resultan el alimento y fuente de energía principal para dichos microorganismos.
Cuando usamos estas esponjas contaminadas, no solo vamos a sentir mal olor en ellas; también se puede generar alguna reacción alérgica en la piel o irritación molesta. Una esponja de baño puede ser un problema para la salud.
Si bien las esponjas nuevas y limpias proporcionan una buena exfoliación y una limpieza más profunda de la piel, pueden convertirse en un problema si no se desinfectan y cambian cada cierto tiempo.
Lo ideal es cambiar las esponjas cada dos semanas, dependiendo de su uso, de la suciedad que tengan, de la ventilación del baño y del material de la misma.
Consejos para usar la esponja de baño de manera segura
Para evitar problemas de salud y reacciones en la piel por una esponja de baño contaminada, lo recomendable es realizar un cambio frecuente, desinfectarlas con un poco de cloro o calentarlas en agua hirviendo.
También hay que mantener las esponjas secas mientras no se usan y colocarlas cerca de una ventana en el baño para que se ventile y la humedad no se concentre.
Por último, pero no menos importante, no olvides que la esponja de baño es de uso personal. Nunca la compartas con otros para prevenir el traspaso de bacterias y otros patógenos.




