La huella mnémica es grande, sobre todo en la memoria de los elefantes. La jaula está grabada en sus mentes. Son muchos años de encierro, de un horizonte cercano de barrotes. Pero las dos elefantas de Mendoza, Pocha y Guillermina aprenden a tomar la libertad de a pequeños sorbos en el santuario brasileño de Mato Grosso. Este domingo Pocha se animó a darse un alegre baño de polvo.
Salidas del viejo zoo mendocino, hoy Ecoparque Mendoza, las dos elefantas -madre e hija- están en el Global Elephant Sanctuary de Brasil desde el pasado jueves (12), tras un largo viaje en camión. De a poco se van a animando a salir de la jaula y disfrutar del suelo y el entorno natural.
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Pocha tiene 57 años, y su hija Guillermina, 23. La idea es que se unan a otros ejemplares que ya están allá, provenientes de ecoparques argentinos. Luego viajarán los otros elefantes que quedaron en nuestra provincia, incluyendo un espécimen africano.
"Pocha y Guillermina han salido del granero, pero no miran más allá de este perímetro de 10 pies (3 metros) con el que han vivido. Eso cambiará, mientras tanto, están disfrutando de la suciedad por primera vez en la vida de Guillermina", informaron este domingo, vía Twitter, desde el santuario.
Cuando llegaron al santuario, ambos paquidermos hembra quedaron dentro de un predio que es más grande que donde estaban en el Ecoparque mendocino. "Es un predio abierto, aunque cerrado con caños para que no se escapen. Allí van a hacer como una cuarentena de adaptación donde estarán unos días, las van a observar, y cuando estén en condiciones, las integrarán junto al resto de la manada de las hembras asiáticas", detalló el secretario de Ambiente de la provincias Humberto Mingorance días atrás al arribo de Pocha y Guillermina.
Pocha fue la primera en animarse el jueves pasado a salir del contenedor-jaula que las llevó a Brasil, pero para ello se tomó más de siete horas, ayudada por el cuidador mendocino Esteban Guevara, que viajó con ellas y se ha quedado para colaborar con este período de cuarentena. Varias horas más tarde, y al ver a su mamá fuera de la jaula, se animó su hija Guillermina.
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