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Las claves para proteger a los menores en las redes sociales

Expertos en educación y psicología coinciden, proteger a los menores en redes sociales requiere regulación, pero también acompañamiento y diálogo

El debate sobre cómo proteger a los menores en las redes sociales crece en España y otros países. Investigadores advierten que las prohibiciones ayudan, pero no alcanzan: las claves reales pasan por el acompañamiento familiar, la educación digital y la creación de entornos seguros. La regulación es necesaria, pero no sustituye el rol de la comunidad.

Por qué regular no es suficiente

Investigadores de la Universidad de Sevilla, como Rosario del Rey y Joaquín Mora, señalan que la regulación es un paso importante, pero insuficiente, informó EFE.

Aunque las leyes reducen riesgos, las dinámicas propias de las redes sociales siguen incentivando comportamientos poco saludables, especialmente entre los menores.

La futura Ley de Protección de Menores en Entornos Digitales busca elevar la edad mínima para abrir cuentas, pero los especialistas insisten en que la edad, por sí sola, no resuelve el problema.

El Reino Unido anunció que prohibirá el uso de las redes sociales a los menores de 16 años.

El Reino Unido anunció que prohibirá el uso de las redes sociales a los menores de 16 años.

Claves que aportan la evidencia científica

Los estudios del grupo IASED, grupo de investigación de la Universidad de Sevilla especializado en comprender y mejorar la calidad de las relaciones interpersonales y el desarrollo socioemocional de niños, adolescentes y jóvenes, muestran que la protección no depende solo de filtros o restricciones. Las variables que más reducen el impacto negativo de las redes sociales provienen de:

  • Otros menores, cuando generan entornos integradores y no violentos.

  • Las familias, donde el diálogo tiene más peso que la supervisión estricta.

  • La escuela, como espacio para desarrollar habilidades socioemocionales y pensamiento crítico.

Los investigadores remarcan que el miedo a “me van a cortar Internet” bloquea la comunicación y aumenta la vulnerabilidad.

‍‍Acompañamiento progresivo: una clave que falta en el debate

Joaquín Mora propone un enfoque evolutivo: ajustar contenidos y diseños de las plataformas a la madurez de cada niño. No se trata solo de fijar una edad mínima, sino de acompañar el proceso.

El acompañamiento progresivo permite que los menores aprendan a identificar riesgos, gestionar emociones y pedir ayuda sin temor a sanciones.

Este enfoque también reconoce que la mayoría de los riesgos en redes sociales provienen de interacciones entre menores, no solo de desconocidos.

Reino Unido avanza hacia la prohibición del acceso a las principales redes sociales para menores de 16 años. Expertas como Carmen López Suárez consideran que las tecnológicas deben asumir más responsabilidad y aplicar filtros realmente eficaces.

También advierten que muchos videojuegos funcionan como redes sociales encubiertas, pidiendo incluso selfis para acceder, lo que aumenta la exposición de los menores.

El rol de las familias: límites claros y formación digital

López Suárez sostiene que la libertad familiar no se vulnera cuando se establecen límites para proteger a los menores, del mismo modo que ocurre con el alcohol o la conducción. Propone herramientas prácticas:

  • Formación previa antes de entregar un teléfono.
  • Contratos de uso con consecuencias claras.
  • Diálogo constante, sin amenazas de desconexión.

Estas claves fortalecen la autonomía digital y reducen riesgos.

Proteger a los menores en las redes sociales exige más que prohibiciones: requiere acompañamiento, educación digital y entornos seguros.

Proteger a los menores en las redes sociales exige más que prohibiciones: requiere acompañamiento, educación digital y entornos seguros.

Proteger a los menores en las redes sociales exige más que prohibiciones: requiere acompañamiento, educación digital y entornos seguros. La regulación es necesaria, pero las claves reales están en el diálogo, la formación y la responsabilidad compartida entre familias, escuelas y plataformas.

FUENTE: EFE

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