La esponja de lavar los platos es un elemento que no puede faltar en la cocina, aunque muchas veces no se le da la suficiente importancia respecto a su mantenimiento.
Existen varias razones para cambiar las esponja de forma regular, ya que esto garantiza la higiene general y la salud de quienes la utilizan. En este artículo te contamos causas para cambiar la esponja y como hacerlo.
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Por qué cambiar la esponja de forma regular
Para confirmar estos datos científicos de la Universidad de Justus Liebig de Giessen, en Alemania, confirmaron que las esponjas ya usadas contienen muchas bacterias que pueden causar enfermedades. Incluso resaltaron que los estropajos usados pueden llegar a albergar más bacterias que un retrete.
Esto trae varias consecuencias como
- Contaminación cruzada
- Reducción de la efectividad de la limpieza
- Riesgo para la salud
Los científicos indican que los microorganismos empiezan a proliferar en la esponja desde el primer uso y pueden alcanzar una concentración preocupante al cabo de un mes.
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Señales para cambiar la esponja
- Si la fibra se separa de la esponja
- Si perdió su color original
- Si se deformó o se siente muy suave
- Mal olor
- Sensación pegajosa
- Formación de bolitas o rollos en la fibra.
A pesar de estas señales, la Universidad de Sonora indica que, con base en diversos estudios, lo más sanamente recomendable es cambiar la esponja de los trastes cada 15 días para evitar infecciones y enfermedades.
Para reducir el riesgo de bacterias se recomienda lavarse las manos después de usar la esponja para evitar la propagación de bacterias. También se recomienda desinfectar la esponja sumergiéndola en vinagre blanco o agua hirviendo durante 30 minutos.





