En el corazón de África oriental, Sudán del Sur guarda uno de los mayores secretos de la naturaleza. Sus extensas llanuras, humedales y tierras fértiles han permanecido durante décadas ocultos tras los conflictos que marcaron la historia reciente del país. Mientras la atención internacional se centraba en la guerra civil una de las migraciones de animales más extraordinarias del planeta continuaba desarrollándose lejos de los ojos del mundo.
La migración animal más grande de la Tierra involucra a casi 6 millones de ejemplares
La mayor migración de mamíferos terrestres de la Tierra, con casi seis millones de animales, enfrenta desafíos crecientes por la expansión humana y proyectos petroleros.

Los científicos de la organización sin fines de lucro Wildlife Conservation Society comenzaron a sospechar que algo excepcional ocurría en la región en 2007. Un breve acuerdo de paz les permitió realizar un estudio aéreo del territorio y lo que encontraron superó todas las expectativas del reino animal.
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Aquel primer estudio logró documentar más de 1,3 millones de animales. Sin embargo, investigaciones más recientes realizadas por la organización African Parks, mediante imágenes aéreas de alta resolución y sistemas de análisis basados en aprendizaje automático, revelaron una cifra mucho mayor. Los nuevos censos estiman que la población migratoria se acerca a los seis millones de ejemplares, superando ampliamente a la famosa migración de ñus del este de África.
El evento animal más impresionante del mundo ocurre lejos de los destinos turísticos tradicionales
Esto convierte a la migración de antílopes de Sudán del Sur en la mayor migración de mamíferos terrestres del planeta Tierra, un espectáculo natural que durante años permaneció prácticamente desconocido para el resto del mundo. Sin embargo, el futuro de este fenómeno enfrenta nuevos desafíos.
La relativa estabilidad alcanzada en algunas zonas del país ha permitido que muchas comunidades regresen y comiencen a reconstruir sus vidas. Al mismo tiempo, la expansión de los asentamientos humanos, la caza de animales silvestres para subsistencia y los proyectos vinculados a la explotación petrolera generan presiones cada vez mayores sobre los ecosistemas que sostienen la migración.
Frente a este escenario, un grupo emergente de conservacionistas, guardaparques y líderes comunitarios trabaja para proteger las rutas migratorias y garantizar que este fenómeno natural continúe existiendo para las próximas generaciones. Por otro lado, la migración de antílopes ya comienza a ser vista como un símbolo de identidad nacional para un país que intenta dejar atrás décadas de conflicto. En la capital, Juba, han aparecido vallas publicitarias que destacan este patrimonio natural, mientras que las autoridades sueñan con convertir algún día a estos animales en un importante atractivo turístico.