Existe un superorganismo que se expande silenciosamente por debajo del planeta Tierra. Se trata de las colonias de hormigas argentinas, una especie única en la naturaleza que desafía todo lo conocido sobre organización, cooperación y supervivencia.
La hormiga argentina construyó la megacolonia más grande del mundo y cambió ecosistemas enteros a su paso
Pequeña, silenciosa y extremadamente organizada, la hormiga argentina extendió su territorio a escala continental y se convirtió en una amenaza ecológica global.

La llamada Hormiga argentina no sorprende únicamente por su cantidad, sino por una capacidad excepcional que muy pocas especies poseen: cooperar a una escala gigantesca.
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La hormiga argentina construyó una megacolonia de miles de kilómetros y cambió ecosistemas enteros a su paso
Mientras la mayoría de las hormigas viven en colonias enfrentadas entre sí, las argentinas parecen haber resuelto uno de los mayores límites biológicos de la vida social: reconocer como miembros de una misma comunidad a millones de individuos distribuidos a lo largo de miles de kilómetros e incluso en distintos continentes.
El resultado es una especie de imperio global compuesto por incontables nidos conectados entre sí. Una supercolonia tan extensa que algunos científicos llegaron a compararla con la mayor sociedad cooperativa del reino animal. Y lo más sorprendente es la forma en que comenzó todo.
La colonia de hormigas más grande
Los estudios sobre la expansión de la Hormiga argentina sugieren que gran parte de las poblaciones invasoras actuales descienden de un grupo increíblemente pequeño de hormigas transportadas accidentalmente desde Argentina y otras zonas de Sudamérica hace poco más de un siglo, probablemente ocultas en barcos comerciales.
Ese reducido origen genético, que en teoría debería haber debilitado a la especie, terminó convirtiéndose en una ventaja evolutiva inesperada. Al compartir perfiles químicos muy similares, las hormigas dejaron de reconocerse como enemigas y comenzaron a cooperar entre sí, incluso cuando pertenecían a nidos separados por enormes distancias.
La mayor colonia continua de hormigas registrada en el mundo se extiende a lo largo de 6.000 kilómetros, desde el norte de Italia, pasando por el sur de Francia, hasta la costa atlántica de España. Esta gigantesca red biológica está formada precisamente por hormigas argentinas introducidas en Europa hace aproximadamente 80 años.
Las investigaciones también sugieren que esta supercolonia podría extenderse incluso a ambos lados de los océanos. A partir de observaciones de comportamiento y comparaciones genéticas, los científicos encontraron hormigas estrechamente emparentadas no solo en Europa, sino también en Australia, Nueva Zelanda, Japón, Hawái y California.