Argentina protagonizó un avance científico que la ubicó entre los países más innovadores del mundo: logró clonar un cerdo. Pero detrás de esto no hay solo ambición tecnológica, científica o ganadera. El verdadero objetivo es mucho más profundo y beneficioso de lo que algunos creen y está relacionado con el trasplante de órganos.
A principios de los años 90, tanto en la Argentina como en Brasil, los laboratorios empezaron los intentos de clonación de animales a partir de células embrionarias. Lo que se buscaba en un principio era clonar bovinos de alto valor genético y/o animales en peligro de extinción con fines reproductivos y en algunos casos para obtener proteínas recombinantes de uso farmacéutico.
Ahora, con los constantes avances, se logró un nuevo hito científico con el nacimiento del primer cerdo genéticamente modificado.
El primer cerdo clonado es argentino
En las instalaciones de campo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, nació un lechón similar a otros, pero en el genoma de este animal convive una rara historia: se trata de la primera cerda clonada a partir de una línea celular modificada. Este ejemplar clonado es el primero de su tipo en nacer en un laboratorio de América Latina.
El logro es gracias a la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y la startup CrofaBiotech, que combinó edición génica de precisión con una cirugía de transferencia embrionaria.
No es para nada casual que el candidato elegido sea el chancho. Su anatomía y fisiología guardan un parecido notable con la humana, y su ciclo reproductivo es rápido, lo que lo vuelve más manejable que otros mamíferos para hacer estos experimentos.
Por eso, el objetivo de esta clonación es importantísimo para el avance de la salud mundial: los xenotrasplantes.Esto se refiere al trasplante de órganos o tejidos de una especie a otra y a solucionar la escasez, ya que según el INCUCAI, más de 7 mil personas esperan un trasplante en el país, mientras que en 2026 apenas se realizaron 900.
El obstáculo, sin embargo, está latente y es inmunológico: el cuerpo humano identifica al órgano porcino como un invasor y lo ataca en minutos. Por esta razón, la etapa siguiente consiste en agregar genes humanos para poder sumar varias modificaciones que hagan a los órganos porcinos aún más compatibles con el sistema inmune de las personas.





