En el marco de su obra Historias de diván, el psicoanalista Gabriel Rolón expone el caso de una mujer, una exitosa médica de 42 años cuya aparente fortaleza escondía una profunda herida: el miedo visceral al abandono. Una parte de la vida totalmente inevitable para todos.
Gracias a la magnitud narrativa que tiene el libro, esta sección contará cada una de esas historias que a Gabriel Rolón le sirvieron para crear su obra, porque en realidad sus protagonistas no han sido el fruto de un capricho literario, sino que exploran y representan una etapa de la vida: el dolor, la risa, el llanto, la frustración, el enojo e incluso el más temido miedo.
Gabriel Rolón y su historia sobre el fantasma del abandono
La mujer llega a su casa después de codear entre la muerte y la esperanza de vida en el hospital para hacerle frente a algo que ya no tiene escapatoria: la separación y el fantasma del abandono. Sin embargo, entre angustia y llanto, la mujer llega al consultorio secándose las lágrimas.
Esta es la historia de una mujer que acude a terapia tras decidir, junto a su esposo, una "separación inteligente". Cuando hablamos de que está consensuada, nos referimos a que había un acuerdo mutuo de seguir conviviendo y compartiendo la misma cama para proteger a su pequeña hija de una ruptura definitiva. Estas decisiones son muy comunes hoy en día, no solo por temas económicos de lo que implica rearmar una nueva vida, sino para mitigar el daño que significa dejar de sentir la compañía.
Sin embargo, para Gabriel Rolón este arreglo no era más que un mecanismo de defensa por parte de ella para evitar enfrentar el rechazo y la realidad de que su esposo en realidad, ya no deseaba estar con ella.
En estos casos, el contexto de vida de la persona es fundamental para entender su resistencia porque nos habla de heridas, de raíces traumáticas. En este caso, su infancia estuvo marcada por un padre que se desentendió de la familia cuando ella era una niña y una madre sumida en la depresión.
Con apenas 13 años debió hacerse cargo de su hogar y sus estudios, convirtiéndose en una mujer "resiliente", capaz de salir adelante ante cualquier adversidad que la vida le pusiera en frente.
Sentada en el diván, comprende que estaba proyectando sus propios temores de infancia en su hija. Tras aceptar que su esposo debía mudarse, enfrentó el dolor de la soledad y la gran rabia acumulada hacia los hombres de su vida que la habían dejado atrás. Gabriel Rolón cumple un papel fundamental en el proceso de eliminar de su vida la forma en que esta idealiza la "perfección" y aceptar su vulnerabilidad como algo humano, que a todos nos toca vivir en algún momento de todo nuestro paso por esta vida.
Se trata de una historia que nos demuestra a flor de piel las marcas de la edad, de la maternidad e incluso del paso de la vida. Pero, sin duda, es posible tener la capacidad de transformar el dolor del abandono en una nueva oportunidad para amar, aceptando que, aunque el pasado no se borra, no tiene por qué escribir el guión de nuestro futuro.






