A unos tres horas de Mar del Plata, el pequeño pueblo de Altamirano se convirtió en una opción cada vez más buscada por quienes desean desconectarse del ritmo urbano y sumergirse en un paisaje donde la historia parece haberse detenido.
La historia del pueblo fantasma que resiste al paso del tiempo: la calma ideal para una escapada de invierno
Entre antiguas vías, construcciones históricas y la tranquilidad de campo, el pueblo conserva un llamativo rincón: las ruinas de un emblemático hotel
Altamirano, un pueblito rural para visitar en familiar y llevarse una gran experiencia. Foto: gentileza
El principal atractivo de esta localidad del partido de Brandsen es el antiguo Hotel Colonial, una construcción que aún conserva parte de su estructura original. El edificio funcionó como hotel y almacén de ramos generales durante los años de mayor esplendor ferroviario de la zona, cuando cientos de viajeros y trabajadores vinculados a la Línea Roca transitaban por el lugar.
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Un pueblo que creció junto al ferrocarril
La historia de Altamirano está estrechamente ligada al desarrollo ferroviario bonaerense. Sus orígenes se remontan a 1866, cuando la expansión del entonces Ferrocarril del Sud atravesó tierras pertenecientes a Felipe Altamirano.
Con el crecimiento de la estación ferroviaria, la localidad comenzó a desarrollarse hasta convertirse en un punto estratégico dentro de la región. Aunque el tren ya no tiene el protagonismo de aquellas décadas, todavía permanecen huellas visibles de ese pasado: galpones históricos, antiguas instalaciones ferroviarias y formaciones abandonadas que forman parte del paisaje.
Actualmente, con alrededor de 400 habitantes permanentes, Altamirano ofrece una experiencia diferente para quienes buscan una escapada de invierno. La calma de sus calles, los restaurantes de campo y los productos caseros se combinan con el atractivo de recorrer un pueblo que conserva buena parte de su identidad rural.
Cómo llegar al pueblo de Altamirano
El recorrido más directo es por la Autovía 2 hasta Chascomús. Desde allí se continúa por el camino asfaltado hacia Gándara y luego por el camino provincial 027-03 hasta Altamirano.
Lejos de los grandes centros turísticos, este rincón bonaerense mantiene vivo el recuerdo de la época dorada del ferrocarril, con un “hotel fantasma” que hoy se transformó en una de sus postales más curiosas y fotografiadas.