Ataques terroristas

La guerra en Israel contada por un joven mendocino que vive allí y no piensa volverse

Nicolás Eddi tiene 27 años, su padre es judío y lleva seis meses viviendo en Haifa, al norte del país que fue sorprendido por un sangriento ataque terrorista. Aquí, cuenta por qué se enamoró de Israel

En un país del primer mundo, que se muestra próspero para desarrollarse y cosmopolita, hay extranjeros habitando allí que no viven estos momentos de tensión como cualquier israelí.

Entre los mendocinos viviendo en Israel se encuentra el joven Nicolás Eddi. Con 23 años, en 2019 decidió conocer la patria de sus ancestros, estuvo un año y regresó con la valija dispuesto a volver. Así fue como hace seis meses retornó ya con la idea de vivir en un país que lo enamoró apenas pisó su suelo. A sus 27 años, voló con el plan de conocer más sobre la cultura judía, aprender el hebreo a la perfección y desarrollarse en el rubro gastronómico que tanto le apasiona.

► TE PUEDE INTERESAR: Legisladores y dirigentes políticos mendocinos repudiaron el ataque de Hamas a Israel

Nicolás, el mendocino que vive en Israel

Eligió Haifa para cumplir su sueño, una ciudad costera ubicada al norte de Israel, a unos 90 kilómetros de la capital, Tel Aviv. Los acontecimientos trágicos del sábado pasado cayeron inesperadamente en su tranquilo día libre laboral, y como el resto de los ciudadanos, la rutina se trastocó.

Si bien la zona donde se encuentra hasta ahora no fue atacada -los ataques ocurren al centro y sur del país-, Nicolás cuenta aquí cómo vive cada hora de incertidumbre, con la mochila de provisiones lista para correr a algún refugio apenas suenen las sirenas en la ciudad o el alerta en su celular. Y asegura que, pese a esta situación y los miedos que le puedan generar, no tiene intenciones de volverse.

“Conocí Israel en 2019, viví un año. Llegué gracias a un programa que ofrece la comunidad judía y me enamoré del país. Me dije que cuando fuera necesario y la estuviera pasando mal en Argentina, iba a volver”, relata Nicolás Eddi, y como la situación económica en nuestro país lejos estuvo de mejorar desde aquel año de pandemia que retornó, sacó los aéreos nuevamente y en marzo pasado volvió a Israel.

Reconoce que en Mendoza “tenía un buen trabajo para una empresa de afuera” pero sin embargo “no podía alquilar ni llegar a fin de mes, estaba pasando mucho estrés económico y no valía la pena siendo tan joven. Así que el 16 de marzo decidí volver a vivir en Israel”.

Los primeros cinco meses, Nico estudió el idioma, el hebreo, “ya sabía hablar pero no leer ni escribir”, detalla. Durante ese tiempo estuvo trabajando part time en negocios gastronómicos, tanto de cocinero como de mozo. “Y ahora que ya terminé los estudios trabajo full time como chef en un restaurante italiano, cocino pastas y pizzas, el local queda en el centro de la ciudad de Haifa”, nos cuenta.

Nicolas Eddi con sus compañeros de hebreo.jpeg
Nico con sus compañeros del curso de hebreo, jóvenes de diferentes partes del mundo que aprendieron como él a leer y escribir en idioma israelita.

Nico con sus compañeros del curso de hebreo, jóvenes de diferentes partes del mundo que aprendieron como él a leer y escribir en idioma israelita.

La relación de Nicolás con ese país se da porque “mi padre y toda su familia son judíos, siempre tuve la curiosidad de querer conocer el país de mis ancestros y vivir en esta tierra prometida, en un lugar tan tecnológico y con tantos cruces culturales”, explica quien vivió al principio en un centro de absorción (viviendas temporarias para la integración de extranjeros en la vida israelí), compartiendo techo con argentinos, rusos, ucranianos, hasta que se fue a vivir solo en un departamento amplio y con todas las comodidades, en el centro de Haifa.

La ciudad de Haifa tiene salida al mar Mediterráneo y llegan hasta allí todos los cruceros que recorren estas codiciadas aguas. Por esto es la tercera ciudad turística de Israel, después de Tel Aviv y de Jerusalén.

Cómo vivió ese fatídico sábado

El sábado 7 pasado era su día libre laboral. “Me levanté tranquilo hasta que empecé a escuchar la noticia del ingreso de terroristas por la parte de la Franja de Gaza, que habían tirado más de mil cohetes en tres horas, desde las 6 de la mañana hasta las 9”, relata Nicolás Eddi.

Y prosigue conmovido aún por los eventos trágicos: “Los ataques fueron en la parte centro y sur del país. Agradecí estar en el norte, pero fue muy terrible todo, empezar a recibir mensajes de amigos que estaban en refugios y en los búnkers, de que no paraban de sonar las sirenas, todos chicos con los que había estado compartiendo una fiesta hacía una semana en Tel Aviv”.

Estuvieron más de 12 horas refugiados, cayendo misiles o cohetes a 20 metros del edificio en el que vivían. Estaban encerrados durante esas horas sin saber qué iba a pasar, cómo iba a terminar todo, temiendo que los terroristas ingresen al búnker donde estaban para secuestrarlos o matarlos, así como lo hicieron con tanta gente, sobre todo chicos que ese sábado estaban celebrando una fiesta por la paz en el sur de Israel”, confirma Eddi sobre el festival Supernova en la ciudad de Re’im que terminó en masacre.

Nicolas Eddi en el Muro de los Lamentos1.jpeg
El joven mendocino en una de sus visitas al Muro de los Lamentos.

El joven mendocino en una de sus visitas al Muro de los Lamentos.

Hasta este lunes la ciudad de Haifa está a salvo, se alivia Nicolás, aunque advierte: “Por suerte yo no tuve que entrar en los refugios todavía, ha habido alertas de que se va a unir a Hamas otra organización terrorista palestina, Hezbollah, que actúa en El Líbano y justamente El Líbano limita al norte con Israel. Así que acá sí se puede complicar en cualquier momento y tenemos que estar preparados”.

Es por eso que el joven mendocino ya tiene su mochila con todas las provisiones preparada “como si fuera a venir un terremoto”, compara.

Entre los procedimientos de protección para el ciudadano común, es crucial allí oír la sirena de cada ciudad y el alerta que salta en los celulares de cada habitante, según nos detalla Nicolás. “Hay que esperar a que suenen las alarmas de cada ciudad, y también los alertas en la aplicación que tenemos instalada en los celulares y que está configurada según la zona donde vivimos para las notificaciones”. Si esto llegara a ocurrir, “por ejemplo, si nos llega la notificación que detectaron misiles en los radares, hay que correr al búnker o refugio más cercano para esconderse”, describe el mendocino radicado en Israel.

Y afirma que “en caso de no llegar, si estás en la calle, en un tren o un micro, hay diferentes procedimientos como tirarse al piso, no estar a la altura de ventanas, el tren por ejemplo bajará la velocidad a 30 kilómetros y la gente debe tirarse al piso tapándose la cabeza. Esta todo muy, muy, muy preparado acá”.

En cuanto a las viviendas o departamento, Eddi dice que “cada construcción de las más nuevas, no así las antiguas, tiene su búnker; en cada departamento hay un dormitorio que es búnker y además el edificio tiene un búnker comunitario que está en el subsuelo; y además en las plazas hay búnkers, cada tres o cuatro cuadras hay un búnker comunitario”. De hecho, las comunidades que viven cerca de la Franja de Gaza, cuentan con búnkers muy bien preparados y diseñados porque la gente suele vivir más tiempo en esos refugios que en el resto del hogar.

“Las semanas acá son de domingo a jueves, el viernes se trabaja medio día como los sábados nuestros y el sábado es como el domingo nuestro”, informa el joven y con ello indica que el día elegido para el ataque sorpresivo “fue un día que la gente está relajada, no anda tanta gente en la calle”.

Sin clases ni actividades publicas

Hasta este martes, en su ciudad israelita suspendieron las clases y las actividades sociales, culturales o deportivas, “así que no hay movimiento en las calles, la mayoría de la gente está trabajando en modo home office y los comercios atienden menos horas de lo habitual, pero están abiertos”, precisa Nicolás Eddi, quien al trabajar en un local gastronómico, debe asistir con normalidad.

Para este joven mendocino, los ataques terroristas que se cobraron hasta ahora al menos 1.500 vidas, no modifican su forma de pensar acerca de Israel. “Antes y después de esto, sigo pensando que he elegido un gran país para vivir, que me van a proteger y me hacen sentir que tengo los mismos derechos que cualquier israelita. Acá siento que soy alguien que importa, no soy un número más. Aunque la cultura sea muy diferente a la nuestra, el país me ha recibido siempre de la mejor manera”, expresa.

Y distingue: “Más que miedo ahora siento incertidumbre con lo que pueda pasar, una ansiedad por no saber cuándo puede ocurrir algo; por suerte, con la gente que voy conociendo, con mis amigos de acá te vas tranquilizando, tratando de no leer tantas noticias porque hay mucho miedo y también mucha fake news”.

Nicolas Eddi con amigos soldados.jpeg
Nicolás Eddi posa junto a amigos del Ejército israelita.

Nicolás Eddi posa junto a amigos del Ejército israelita.

Reconoce que los israelitas han pasado por varias guerras o es normal que hayan formado parte del Ejército, “para gente como yo es todo nuevo; ellos están preparados para situaciones de violencia, los argentinos no estamos acostumbrados a esto; es complicado pero ellos nos enseñan y nos ayudan a atravesar este momento”.

En este sentido, remarca que toda la población israelí ofrece algún tipo de colaboración para con los soldados o ciudadanos heridos. “Cada uno desde el lugar que puede se moviliza con donaciones de comida, ropas, donación de sangre, se acercan a las bases militares para llevarles agua y alimentos a los soldados, el pueblo se une y cada vez con más fuerza ante este tipo de situaciones en guerra”, comenta Nicolás Eddi.

Y anticipa: “Tengo planes de ir a la Argentina para visitar a mi familia y amigos, pero no volverme. Quizás me pueda ir a un país cercano a pasar unos días mientras continúe la guerra y se decida qué pasará”.

►TE PUEDE INTERESAR: El peronismo se sumó al repudio de la política mendocina a los ataques en Israel