Arquitectura

La ciudad más linda de Argentina está diseñada para soportar una catástrofe

Argentina es cuna de una provincia que sufrió un terremoto devastador, pero supo reinventarse y hoy, es la más linda del país

Hay miles de datos interesantes sobre arquitectura y este caso es uno de ellos. Se trata de una ciudad de Argentina que está diseñada para soportar una catástrofe luego de haber sufrido un terremoto devastador. Se reinventó y marcó un antes y un después en la historia de esta provincia.

Las veredas más anchas de Argentina, los árboles más grandes y cinco plazas en el centro son tan solo algunas de sus características, pero no son al azar. Todo eso existe por una sola razón: la ciudad anterior desapareció en dos minutos.

La ciudad más linda de Argentina está diseñada para soportar una catástrofe

El 20 de marzo de 1861 a las 20:30 de la noche, el suelo mendocino rugió. Un terremoto de 7.2 grados sacudió a toda Mendoza. Duró bastante tiempo. De los 18.000 habitantes, entre 4.000 y 6.000 personas perdieron la vida. Casi un tercio de la población. Las ruinas de San Francisco fueron lo único que quedó en pie.

El terremoto de 1861 fue una catástrofe que cambió la historia de Mendoza. 

El terremoto de 1861 fue una catástrofe que cambió la historia de Mendoza.

Se tomó una decisión arquitectónica que lo cambió todo y fue la de no construir en el mismo lugar. En 1863, el ingeniero Ballofet diseñó la nueva ciudad desde cero. Con una sola obsesión: que si volvía a temblar, la gente pudiera sobrevivir.

El sistema de cinco plazas, una central y cuatro repartidas simétricamente, no es decorativo. Cada plaza es un punto de evacuación diseñado justamente para que ningún mendocino tenga que correr dos cuadras para ponerse a salvo.

El terremoto que devastó Mendoza, ese que marcó un antes y un después en la historia argentina

Según los registros históricos, el terremoto ocurrido en Mendoza duró entre 30 y 50 segundos, lo suficiente como para que el centro colapsara por completo. La intensidad estimada fue de entre 7 y 7,5 en la escala de Richter, y alcanzó el grado IX en la escala de Mercalli.

La tragedia impulsó un proceso de reconstrucción que cambió para siempre la fisonomía de Mendoza.

La tragedia impulsó un proceso de reconstrucción que cambió para siempre la fisonomía de Mendoza.

En cuestión de segundos, la ciudad quedó reducida a ruinas. Iglesias, hospitales, edificios públicos y viviendas de adobe se derrumbaron. La mayoría de las víctimas murieron aplastadas por los escombros. Las réplicas continuaron durante días, dificultando las tareas de rescate y profundizando la desesperación de los sobrevivientes, algo parecido a lo que ocurre actualmente en Venezuela.

En ese tiempo, Mendoza era una ciudad que no tenía ninguna preparación antisísmica, sus construcciones eran en su mayoría de adobe y sin refuerzos estructurales. Pero lamentablemente gracias a esa tragedia, se impulsó un proceso de reconstrucción que cambió su seguridad y modernidad con una arquitectura más resistente.