La CIudad de Buenos Aires avanzó con una nueva medida educativa que prohíbe el uso de celulares durante las clases en todas las escuelas secundarias. La normativa, impulsada por el Gobierno porteño, establece que ni alumnos ni docentes podrán utilizar sus teléfonos en el aula, con el objetivo de reducir distracciones y mejorar la concentración durante el proceso de aprendizaje.
Cómo funcionará la nueva prohibición
La regulación alcanza a todos los colegios secundarios de la Ciudad, tanto públicos como privados, y determina que los dispositivos móviles no podrán usarse durante el horario de clase. Solo se permitirán en situaciones puntuales vinculadas a actividades pedagógicas específicas.
En esos casos, las herramientas digitales deberán utilizarse con equipos provistos por la institución educativa y bajo supervisión docente, limitando el uso de celulares personales dentro del aula.
Además, cada escuela tendrá la potestad de decidir si los estudiantes podrán usar sus teléfonos durante los recreos o si la restricción se mantendrá también en esos momentos, según consigna Infobae.
Una política que ya regía en otros niveles
La medida profundiza restricciones que ya estaban vigentes en la Ciudad desde años anteriores. En nivel inicial y primario, el uso de celulares y otros dispositivos personales ya estaba prohibido durante toda la jornada escolar, incluso en recreos o espacios comunes.
El nuevo paso busca extender esa lógica al nivel secundario para crear “aulas libres de celulares”, una política que el Gobierno porteño considera clave para recuperar la atención de los estudiantes durante las clases.
El argumento del Gobierno porteño
Desde la administración de la Ciudad sostienen que los teléfonos móviles se convirtieron en una fuente permanente de distracción dentro del aula.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, señaló que el objetivo es garantizar mejores condiciones de aprendizaje. En ese sentido, afirmó que “el celular en la escuela es una máquina de distracción” y que el desafío es lograr que los estudiantes vuelvan a concentrarse en las clases.
Así mismo, la ministra Mercedes Miguel explicó que la decisión se tomó basándose en evidencia internacional y también en datos propios obtenidos a partir de un relevamiento realizado por la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE) en 199 escuelas. Además, se analizaron cuestionarios complementarios de las evaluaciones educativas FESBA y TESBA, las pruebas estandarizadas de la Ciudad de Buenos Aires, en las que participaron cerca de 30.000 estudiantes.
De acuerdo con los datos recopilados por la UEICEE, el 94% de los alumnos de secundaria lleva su celular todos los días a la escuela. Sin embargo, solo dos de cada diez aseguran que lo utilizan principalmente para realizar actividades escolares, mientras que la mayoría lo usa para entretenimiento o redes sociales.
“Cinco de cada diez estudiantes reconocen que quieren dejar de usar el celular pero no lo logran. Además, ocho de cada diez admiten que lo llevan a la escuela y que esto los distrae. Los propios chicos dicen que les resulta muy difícil evitar revisar el teléfono constantemente. El celular termina afectando su capacidad de concentración”, señaló.
Según encuestas realizadas tras regulaciones previas, muchos estudiantes afirmaron prestar más atención y conversar más con sus compañeros cuando se restringe el uso del teléfono, mientras que docentes y directivos reportaron menos interrupciones durante las clases.
La discusión sobre el uso de celulares en las escuelas no es exclusiva de Argentina. Diversos países y sistemas educativos en el mundo analizan o aplican restricciones similares, argumentando que los dispositivos afectan la atención, el rendimiento académico y la interacción social entre estudiantes.
El debate sobre el uso de teléfonos celulares en las aulas viene tomando fuerza tanto en Argentina como en otros países. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se aprobó una ley que limita su utilización en las escuelas primarias. En el plano internacional, varios sistemas educativos ya implementaron medidas similares con el objetivo de disminuir las distracciones y mejorar la concentración de los estudiantes durante las clases.






