Desde hace varios años que el teléfono se ha convertido en una extensión de nuestro cuerpo, al punto tal de no imaginarnos ni siquiera un día sin el celular en la mano. De hecho, lo más probable es que estés leyendo esto desde tu smartphone, en una mala posición que, a corto y mediano plazo, puede generarte diversas lesiones.
¿Cuáles son las lesiones que causa el uso excesivo del teléfono?
Según explica el blog especializado Quirón Salud, la lesión más frecuente tras el uso constante del celular es la tendinitis. La misma consiste en la inflamación de los tendones. Esta suele manifestarse de forma súbita y punzante, extendiéndose más allá de la articulación.
Otra de las lesiones más frecuentes es el síndrome del túnel carpiano, la cual se presenta por la compresión del nervio mediano en la muñeca. Provoca hormigueo, adormecimiento y pérdida de fuerza en los dedos pulgar, índice y medio.
Además, existen otras lesiones menos conocidas pero ello no significa que no podamos padecerlas:
- Tendinopatía de De Quervain: es la inflamación de los tendones en la base del pulgar, provocada por el movimiento constante de desplazamiento en la pantalla.
- Dedo en resorte: en este caso, el sobreesfuerzo hace que los tendones flexores comiencen a engrosarse, causando que el dedo se quede enganchado o emita un chasquido al intentar moverlo.
- Lesión del nervio cubital: es frecuente en quienes utilizan el smartphone apoyando los codos sobre superficies duras (como el escritorio) durante mucho tiempo, lo que duerme los dedos meñique y anular.
La fuente citada explica que la mayoría de las lesiones derivadas del teléfono ocurren por el uso excesivo y repetitivo. Gestos como el scroll infinito o teclear mensajes largos someten al dedo pulgar a una tensión desproporcionada. Además, las posturas forzadas, como encorvar el cuello o sostener el celular con los brazos estirados mientras estamos acostados, generan rigidez que se irradia desde las cervicales hasta las muñecas.
Ante este panorama, la prevención es la mejor medicina. Evitar que estas molestias se vuelvan crónicas depende de pequeños ajustes en nuestra rutina diaria. Es fundamental cambiar de posición con frecuencia y realizar descansos cada 30 minutos para estirar las extremidades.
Además, podemos alternar el uso del pulgar con el dedo índice, priorizar las notas de voz sobre los mensajes de texto extensos y mantener una hidratación óptima para la salud de los tejidos.






