La región de América del Sur convive con un problema que parece imposible de resolver: la acumulación de basura. Sin embargo, una ciudad brasileña logró convertirse en una excepción y demostrar que otro modelo era posible.
La ciudad de América del Sur que supera a las europeas y busca convertirse en "basura cero"
Esta ciudad de América del Sur inspira al mundo con un modelo con un enfoque ambicioso e innovador para reducir los residuos

Se trata de Florianópolis, que fue reconocida por la ONU como una de las 20 ciudades del mundo con estrategia “Basura Cero”. El reconocimiento llegó en marzo y convirtió a Florianópolis en una de las pocas ciudades del continente americano en ingresar a esta lista. Junto a ella aparecen únicamente Zapopan, en México, y San Francisco, en Estados Unidos.
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El camino de no fue sencillo. Hasta los años 80, toda la basura de la isla de América del Sur terminaba en un vertedero a cielo abierto. Más tarde, la ciudad comenzó a enviar sus residuos a un relleno sanitario ubicado a unos 30 kilómetros, una solución más segura, pero que seguía dependiendo de enterrar desechos.
El cambio más importante llegó cuando Florianópolis decidió atacar el problema desde el origen: los residuos orgánicos. A diferencia de muchas ciudades que comenzaron enfocándose en plástico, papel o vidrio, la ciudad apostó por reciclar restos de comida y convertirlos en compost. Al principio hubo resistencia. Muchos vecinos rechazaban la idea porque consideraban desagradable separar los restos orgánicos. Sin embargo, con el tiempo el sistema se consolidó.
Florianópolis: la única ciudad de América del Sur que camina hacia el "basura cero"
Aunque Florianópolis ya es considerada un ejemplo mundial, la meta final todavía está en camino: convertirse oficialmente en una ciudad “Basura Cero” para 2030. Su experiencia demuestra que reducir los residuos no depende solo de grandes inversiones, sino también de cambiar hábitos cotidianos durante décadas.
En esta urbe de América del Sur, los vecinos separan sus residuos, esperan los días establecidos para sacar las bolsas de materiales reciclables y llevan sus envases de vidrio a puntos específicos de recolección.
Aunque estas prácticas son habituales en muchas ciudades europeas, todavía están lejos de ser una realidad en gran parte de Brasil y América del Sur. El objetivo del programa es dejar atrás el modelo tradicional de enterrar basura. Para lograrlo, la ciudad apunta a reciclar cerca del 60% de materiales como plástico y vidrio, además de transformar hasta el 90% de los restos de comida en compost.
Los resultados se demuestran en cifras
- En el barrio de Itacorubi funciona hoy el Centro de Valorización de Residuos, donde los desechos de alimentos se transforman en abono utilizado en más de 150 huertos comunitarios.
- El modelo también generó oportunidades laborales. Cerca de 200 familias viven actualmente de la gestión de materiales reciclables, mientras que uno de los casos más exitosos es el del vidrio.
- A través de puntos de recolección ubicados estratégicamente, especialmente en zonas con gran cantidad de bares y restaurantes, la ciudad logra recuperar más de 436 toneladas de botellas al mes.