La Casita Museo de ratón Pérez fue inaugurado hace nueve años por el alcalde de Madrid Fernando Álvarez del Manzano. Y no sólo la visitan niños, sino también grupos de jubilados que quieren rememorar el tiempo en que eran más pequeños. La casita museo está situada en la céntrica calle Arenal, número 8, al lado de la Puerta del Sol, en la misma casa donde estuviera la pastelería Prats, lugar donde vivía Ratón Pérez en una caja de galletas. Una iniciativa privada digna de elogio ha puesto en pie la escena del ratoncito Pérez en un piso y narra un recorrido de atención y juego para los más pequeños, a los que se suman los mayores. Lo primero que aprenden los niños es que Ratón Pérez tenía un sombrero de paja amarillo y una bolsa roja -perae en latín- para guardar los dientes que se les caen a los niños y dejan bajo la almohada para que el ratón les deje monedas y/o regalos durante la noche, mientras permanecen dormidos. Amarillo y rojo, colores de la bandera de España, también de las regionales de Aragón y Cataluña. La Casita Museo del Ratón Pérez ya se anuncia desde la fachada y el zaguán del edificio, con esculturas y plazas en la pared para celebrar el lugar "histórico" del célebre ratón, conocido no solo en España, sino en la América hispana y otros países. "Hay hispano-americanos que vienen con sus niños a conocer la casita de Ratón Pérez o a comprar recuerdos para llevarles a sus hijos que conocen la historia del célebre ratón", dice Carmen Rubio, responsable de los talleres. Los niños aprenden a fijarse en las cosas y a buscarlas en unas estancias abigarradas de cuadros, esculturas, mesas, bibelots, casas de muñecas para Ratón Pérez..., todo de la voz cálida de una monitora que los va llevando por cada uno de los tres espacios. En el penúltimo, los niños tendrán que pasar agachados de una habitación a otra a través de una gran caja de galletas. A Ratón Pérez le gustaba leer y en su despacho tiene una buena biblioteca, amén de dos sillones por si entran algunos de los miembros de su familia: su esposa Catalina y sus tres hijos: Adelaida, Elvira y Adolfo. Los niños acabarán aprendiendo los nombres de los distintos dientes: colmillos, incisivos y molares, lo que son caries o la necesidad de lavarse bien los dientes... A la salida de la casita museo de Ratón Pérez, los visitantes pueden adquirir recuerdos como bolsitas de monedas de oro/chocolate, llaveros, y sobre todos libros infantiles sobre Ratón Pérez, incluido el facsímil original del padre Luis Coloma Roldán (Jerez de la Frontera. Cádiz, 1851 - Madrid, 1915) S.J. de la Real Academia Española junto a otro titulado Buscando a Ratón Pérez, con sabios comentarios de Francisco Climent, María José Gómez-Navarro, Alicia Muñoz y Manuel Revuelta.
La historia
El padre Luis Coloma Roldán Nació en Jerez de la Frontera, el 9 de enero de 1851. Fue hijo de un célebre médico, Ramón Coloma Garcés, y de Concepción Roldán. Fue escritor, periodista y jesuita español. En su faceta de autor de literatura infantil y juvenil creó el personaje del Ratoncito Pérez.
A los doce años entró en la Escuela Naval preparatoria de San Fernando (1863), pero lo dejó para licenciarse en Derecho en la Universidad de Sevilla coincidiendo con la trascendental revolución de 1868, hacia la cual el joven jerezano mantuvo una actitud hostil que reflejaría en sus escritos. De esta época data su amistad con Fernán Caballero, ya anciana entonces, sobre la que escribiría unos Recuerdos. Luego se trasladó a Madrid, donde trabaja como pasante en el bufete del abogado Hilario Pina. Empezó a frecuentar tertulias elegantes y a colaborar en distintos periódicos defendiendo la Restauración de los Borbones (El Tiempo. Periódico político de la tarde de Madrid y El Porvenir de Jerez).
Una grave herida en el pecho en 1872, cuando limpiaba un revólver, afianzó su decisión de dedicarse al sacerdocio en la Compañía de Jesús y marchó a Francia con la orden de hacer allí el noviciado; ingresó en 1873 en el seminario de Châteaux de Poyanne, en Las Landas, donde permanecerá hasta 1877. En 1874 es ordenado dentro de la Compañía de Jesús. De vuelta a España se le destinó a tareas educativas en centros de Sevilla, Galicia, Murcia y Madrid. No por ello abandonó el periodismo y se consagró por entero a la literatura. Pasó del costumbrismo y los relatos cortos de sus Lecturas recreativas (1884) a la sátira social de la novela Pequeñeces (1891), que se considera su obra maestra.
A finales del siglo XIX le pidieron al padre Coloma desde la corte que escribiera un cuento cuando a Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años, se le cayó un diente. Al jesuita se le ocurrió la historia del Ratoncito Pérez, protagonizada por el Rey Buby, que era como la Reina Doña María Cristina llamaba a su hijo. Desde entonces el Ratoncito Pérez es un personaje muy popular entre los niños españoles e hispanoamericanos, a los que pone un regalo bajo la almohada cuando se les cae un diente.
Entró en la Real Academia de la Lengua Española en 1908 y falleció en Madrid el 14 de Abril de 1915.
