Patrimonio mendocino

La búsqueda de los portones perdidos del parque San Martín se viralizó con una campaña en Facebook

Los portones del parque San Martín desaparecieron en 1940 y hace un tiempo Alberto Arizu dijo que estaban en su finca, pero finalmente no eran. Una patrimonialista los busca y ya tiene un grupo de seguidores que la ayudan

Desde que Alberto Arizu aseguró que en la finca El Paraíso -que es de su propiedad y que alguna vez fue de toda la familia- se encontraba uno de los dos portones perdidos del Parque General San Martín, se generó un revuelo que incluyó desde estudiosos del patrimonio histórico de Mendoza hasta a vecinos interesados en recuperar ese bien cultural para la provincia.

Una de las personas que más sabe del tema es la ex investigadora del Conicet, la arquitecta Silvia Cirvini, quien por las fotos que se tomaron en el Paraíso, aseguró que esos no eran los portones perdidos en 1940.

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Los portones de la finca de la familia Arizu no tienen la inscripción Fundición de Carlos Berri o similar, clave para poder identificar a los originales y que están perdidos.

Los portones de la finca de la familia Arizu no tienen la inscripción Fundición de Carlos Berri o similar, clave para poder identificar a los originales y que están perdidos.

Sin embargo, Cirvini no se da por vencida: quiere encontrarlos porque son parte del patrimonio de todos los mendocinos. Para esto, ha iniciado una campaña en redes sociales, que incluye una reconstrucción gráfica de los portones del parque perdidos, con sus dimensiones, ornamentos y cada uno de los detalles que harían reconocerlos al instante.

La campaña tuvo un tremendo éxito y la causa ya es la de cientos de mendocinos que quieren que aparezcan.

El posteo de los Portones del Parque Perdidos: más de 500 veces compartido

Si bien los portones perdidos no eran los de la finca de Arizu, Cirvini decidió encarar una campaña para que todos los mendocinos y mendocinas interesadas en que ese bien patrimonial vuelva a la provincia posean la información de estos bienes y así poder detectarlos. Para eso difundió un dibujo que se hizo en base a una fotografía de la época.

Además, le agregó la leyenda "se busca" y como recompensa, el agradecimiento del 1.800.000 mendocinos. Una idea muy simpática, pero a la vez, movilizadora: de hecho el posteo se replicó más de 500 veces en la red social Facebook

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"La gente hace catarsis con estas cosas, porque no solo me han preguntado por los portones sino por otras esculturas y bienes patrimoniales que nadie sabe dónde están", sostuvo la investigadora.

La pista de Arizu y la marca de los verdaderos portones

Según Cirvini, las explicaciones de Arizu acerca de por qué dijo tener uno de los portones perdidos del parque San Martín sin estar seguro de que realmente fueran, puede ser una pista que no habría que descartar.

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"Puede que sea una leyenda familiar, pero las leyendas familiares no salen de la nada", manifestó la especialista.

Por este motivo, la Fiscalía de Estado intervino, solicitando a la Dirección de Patrimonio de la Provincia que compruebe que estos no sean los portones que se buscan desde 1940, fecha en que se remodeló el Parque General San Martín y Frank Romero Day (entonces ministro de Obras Públicas) ordenó a Daniel Ramos Correas, arquitecto que dirigió la remodelación, que los trasladara. Según dicen, a una finca de Luján o Maipú. Sin embargo, podrían estar en otro sitio de la provincia, o inclusive, haberse vendido.

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La finca El Paraíso, en Maipú, de la familia Arizu.

La finca El Paraíso, en Maipú, de la familia Arizu.

Desde la Fiscalía de Estado informaron que el pedido no ha sido respondido hasta ahora.

En tanto, Cirvini dio un dato que es fundamental para corroborar la autenticidad de las piezas históricas: en algún lugar de su estructura, deben poseer la inscripción "Fundición de Carlos Berri" o similar, pero siempre con el apellido Berri como distintivo. Esto porque Carlos Berri fue el realizador de esos portones, que servían para el acceso peatonal al Parque General San Martín, que en ese momento estaba cercado con una balaustrada.