La historia de la Ciudad de Mendoza está atravesada por una serie de anécdotas que, con el paso del tiempo, es difícil determinar si realmente sucedieron o son leyendas urbanas. Esto es lo que parecía suceder con los portones perdidos del Parque General San Martín.

Investigadores, restauradores y hasta especialistas en historia se cansaron de decir que al Parque le faltaban dos portones laterales, que servían para el ingreso peatonal al paseo.

Portones del Parque originales
Así se veía la entrada del Parque General San Martín en 1908, en los costados se pueden ver los portones perdidos

Así se veía la entrada del Parque General San Martín en 1908, en los costados se pueden ver los portones perdidos

Nadie supo de ellos hasta la semana pasada, cuando la familia Arizu abrió para el turismo la finca El Paraíso, ubicada en el departamento de Maipú.

Durante la inauguración de esta nueva etapa de la propiedad, Alberto Arizu aseguró que en El Paraíso se encuentran los portones del Parque perdidos, que quien los consiguió fue su abuelo, pero que su familia desconoce la historia de por qué están allí.

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Alberto Arizu padre y Alberto Arizu hijo durante la apertura de El Paraíso al público. Fue el primero quien anunció que en esta finca se encontraban los Portones del Parque perdidos

Alberto Arizu padre y Alberto Arizu hijo durante la apertura de El Paraíso al público. Fue el primero quien anunció que en esta finca se encontraban los Portones del Parque perdidos

Diario UNO dialogó con la especialista en patrimonio, Silvia Cirvini, con el arquitecto Ricardo Ponte y con Miguel Marchionni, el encargado de la última restauración que se les hizo a los Portones del Parque y ellos dieron su versión sobre estos bienes históricos.

Una especialista asegura que se trata de un hallazgo patrimonial

Si hay alguien en Mendoza que puede dar cuenta de la búsqueda que se realizó para dar con estos portones, es la especialista en patrimonio y ex investigadora del Conicet (actualmente jubilada) Silvia Cirvini.

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Una de las hojas de los supuestos portones del parque perdidos

Una de las hojas de los supuestos portones del parque perdidos

Cirvini, quien fue biógrafa del arquitecto Daniel Ramos Correa -uno de los principales hacedores de la arquitectura moderna de Mendoza- sabe cuál fue la génesis y el itinerario de los Portones hasta que desaparecieron, en 1940.

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La ex investigadora del Conicet cuenta que, cuando se compraron los Portones del Parque en Glasgow, Escocia, por el entonces ministro de Obras Públicas, ingeniero Juan Molina Civit -siguiendo un encargo del Gobierno de Mendoza- se los instaló en el acceso vehícular y de carruajes del Parque General San Martín.

El Parque no era lo que es en la actualidad. Por empezar, estaba cerrado, "como los parques de Europa" -relata Cirvini-. El cierre consistía en una balaustrada y un alambrado, que impedía el acceso de los animales. Hay que tener en cuenta que, en ese momento, la zona del Parque era casi rural, ya que la Ciudad estaba diseñada en lo que hoy se conoce como "el Área Fundacional" (4º Sección). En el radio del paseo había fincas pertenecientes a las familias más distinguidas de la sociedad mendocina.

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Entonces, se decidió colocar dos portones peatonales y ubicarlos en los laterales de los tres portones principales. Sin embargo, no se los mandó a traer del exterior, sino que se realizaron en Mendoza, en la fundición de Carlos Berri.

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Se construyeron en el mismo estilo que los europeos, pero de menos altura y sin el arco superior.

Cirvini cuenta que estuvieron allí hasta la remodelación del Parque realizada en 1940 por el entonces ministro de Obras, Frank Romero Day.

Por qué desaparecieron del Parque

Tanto Cirvini como el arquitecto Jorge Ricardo Ponte y el restaurador Miguel Marchionni coincidieron en que los portones pequeños y peatonales, de doble hoja, fueron quitados en 1940 del ingreso al Parque.

Esto porque se inició una remodelación muy importante del paseo. Lo que se decidió fue abrirlo, quitar la balaustrada y el cerco que impedía el ingreso al parque por cualquier otra entada que no fuera la principal.

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Entonces, los portones peatonales perdieron sentido, porque se podía entrar por cualquier lado.

"En ese momento no existía la conciencia patrimonial de decir no vamos a sacar los portones que ya son históricos", destacó la especialista.

En tanto, Marchionni destacó que en esta remodelación, encargada a Ramos Correa por parte de Frank Romero Day, no solo se quitaron los portones sino que se trasladó el Zoológico provincial al pie del Cerro de la Gloria, se hizo lo mismo con el Rosedal y con una serie de estatuas que, por consejo del mismo restaurador, actualmente se han vuelto a colocar en su lugar original.

Pero, ¿qué fue lo que pasó con esos portones?

Un viejo enigma que parece haberse resuelto

Lo que sucedió después, fue durante 82 años, un gran enigma.

Cirvini, quien supo ser la biógrafa de Ramos Correa, contó que muchas veces le preguntó: "¿Don Daniel, dónde fueron a parar los Portones?" y nunca obtuvo una respuesta certera al respecto.

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Lo que la ex investigadora del Conicet sabía, era que Frank Romero Day ordenó a Ramos Correa sacar los portones peatonales y trasladarlos a una finca "de Luján o Maipú", según este último le confesó a Cervini.

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Luego, de esto a los portones peatonales del Parque General San Martín se les perdió el rastro. Aparentemente, hasta la semana pasada, cuando Alberto Arizu anunció que se encontraban en El Paraíso.

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Otro dato que se debe dilucidar son las fechas. Lo que dijo Alberto Arizu fue que su abuelo compró la finca El Paraíso a Frank Romero Day, en 1926. Si se tiene en cuenta que los Portones estuvieron en el Parque General San Martín hasta 1940, significa que llegaron allí después. El hecho de cómo llegaron, es una historia que Arizu desconoce.

Qué se debería hacer, según los especialistas

Los especialistas consultados indicaron que la forma correcta de proceder sería, en primer lugar, corroborar que estos sean realmente los portones que construyó Carlos Berri.

Cirvini puntualizó que deberían tener en algún lugar de su estructura, una leyenda en la que especifique que Carlos Berri y sus sucesores son los autores de la obra.

Si esa marca no estuviera, tendrían que existir indicios de que fue borrada, limada, o sometida a algún tipo de desgaste para hacerla desaparecer.

En tanto, Marchionni indicó que si se comprueba que efectivamente se trata de los portones del parque perdidos, lo que correspondería, desde el punto de vista patrimonial, es que volvieran a su lugar original, para lo cual debería intervenir la Dirección de Patrimonio de la Provincia.

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