Aquello que fue considerado en su época como "una locura", o una obra faraónica y caprichosa, en pocos días cumplirá nada menos que 125 años. Se trata del Parque General San Martín, nacido como Parque del Oeste, y con una impronta sanitaria bajo el gobierno de Emilio Civit, que tiene como postal emblemática a los famosos Portones, instalados en la entrada al pulmón verde de más de 300 hectáreas con la más variadas especies vegetales. Estos Portones están recibiendo intensas tareas de mantenimiento, para lucir imponentes, como corresponde a tan importante festejo.

Las obras de mantenimiento están a cargo nuevamente del maestro Miguel Ángel Marchionni, quien tuvo a su cargo la anterior puesta en valor, en el año 2013, cuando fue contratado por la Dirección de Parques y Paseos Públicos, que depende de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial del Gobierno de Mendoza.

Precisamente, el director de Parques, Ricardo Mariotti, explicó el alcance de las obras. “El trabajo que estamos haciendo, en realidad se trata de un mantenimiento, profundo, donde lo que se hace es principalmente limpieza, en general, de las piezas escultóricas, pintura, y también estamos renovando el tema de las pátinas y se va a renovar todo el sistema de iluminación", detalló el funcionario.

Respecto a la posible fecha de finalización de la intervención del maestro Marchionni, el arquitecto Mariotti adelantó que "la idea es que todo esté terminado a fin de mes, porque entraría dentro de todo lo que es la celebración del 125° aniversario del Parque. Esto es el 6 de noviembre, así que apuntamos a finalizar los trabajos una semana antes de esa fecha".

Consultado sobre el tránsito que circula por los mencionados Portones, precisamente por la Avenida del Libertador, que conecta el microcentro con los muchos barrios del Oeste capitalino, respondió: "Sólo hemos cerrado el tránsito en algunos momentos determinados, dependiendo de lo que se esté pintando. Se van a pintar todos los Portones, de ambos lados, y lo que son los escudos y otros ornamentos. De acuerdo a las necesidades vamos cerrando sólo alguna hoja. La semana pasada se cerraron las dos hojitas del sector Sur, y así alternamos para no obstaculizar la circulación vehicular", explicó Mariotti.

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El mantenimiento de los Portones del Parque es integral, y se está restaurando la pintura, con el último esquema -negro y dorado- reparación de ornamentos y renovación del sistema de iluminación.

El mantenimiento de los Portones del Parque es integral, y se está restaurando la pintura, con el último esquema -negro y dorado- reparación de ornamentos y renovación del sistema de iluminación.

Sobre la celebración a realizarse para el aniversario, el funcionario fue cauto y no quiso adelantar mayores detalles, pero anticipó: "Para el 6 de noviembre tenemos la intención de realizar algunos eventos, para el propio sábado, y el domingo, con algunas ferias, reactivar las funciones de cine en el Rosedal, y algunas otras sorpresitas que queremos mantener en secreto aún", concluyó.

Portones escoceses con destino desértico

Los Portones del Parque, instalados en la entrada al parque San Martín, en la intersección de las avenidas Boulogne Sur Mer y del Libertador, tienen una historia muy particular, ya que los compró el 20 de mayo de 1908 el entonces gobernador, en su segundo mandato, Emilio Civit, en París. El también senador, diputado y ministro nacional, aprovechando que la gigantesca obra metalúrgica fabricada en los talleres de fundición de la empresa “W. Macfarlane", de Glasgow, Escocia, había quedado sin dueños, tras ser construidos para un sultán otomano caído en desgracia tras la guerra ruso-turca (1877-78), los adquirió para el inmenso espacio verde diseñado por el paisajista francés Carlos Thays.

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Vista de los Portones del Parque a poco de su inauguración, a fines del siglo XIX.

Vista de los Portones del Parque a poco de su inauguración, a fines del siglo XIX.

Los Portones llegaron a Buenos Aires desde Europa a bordo del vapor Belgrano, y fueron luego transportados a Mendoza -desarmados- en seis vagones del ferrocarril. Las piezas estaban contenidas en 46 bultos y se ensamblaron en nuestra provincia. Fueron colocados en agosto de 1908.

En sus inicios, la entrada contaba con cinco piezas, ya que existían dos más pequeñas a los costados que servían de entrada peatonal. Estas piezas fueron fabricadas en Mendoza. La diferencia podía identificarse en los sellos que tenía el hierro. Casi todo el portón está marcado por su origen de fabricación en Glasgow bajo la leyenda “W. Macfarlane-Glasgow”. La parte que se hizo en Mendoza decía "Sucesiones de C. Berri y Compañía" y permanecieron hasta 1940, cuando fueron retiradas. También existían unas balaustradas que le daban continuidad al Parque hacia el Sur, llegando hasta el hipódromo -Hipódromo Andino, por entonces-, que formaba parte del espacio verde.

El conjunto escocés se compone de tres portones de hierro, de dos hojas cada uno, unidos por verjas. La abertura del acceso principal posee 6,30 m. de ancho por 6,70 m de alto y las laterales 3,90 m. de ancho por 4,71 m. de alto. Las verjas se encuentran montadas sobre un basamento de piedra (granito) de 0,85 m. de altura. En su punto más alto alcanza 9,40 m. Coronan el portal mayor la representación de un cóndor con sus alas desplegadas y el Escudo de Mendoza. Estos reemplazaron a los símbolos de su encargante originario, la corona imperial del sultán Abdul Hamid II y una medialuna, signo del Islam.

La forma de cada portón es recta en los lados y con la parte superior ligeramente curvada. La armadura de las hojas y verjas está constituida por barrotes paralelos y ornamentados con elementos decorativos. Las barras de las puertas son de sección cuadrada y las de las verjas redondas.

En las hojas de los tres portones se repiten los motivos ornamentales con algunas variantes entre el portón central y los laterales. En las batientes del acceso principal se encuentra la estilización de una columna decorativa que termina en un escudo, y está franqueada en su base por dos gárgolas, una a cada lado (animales de rasgos monstruosos que combinan cabeza de dragón y cuerpo de pez), pero conformado este último por hojas de acanto estilizadas.

En la parte superior se encuentran arabescos de zarcillos de acanto y sobre la abertura, remata en una crestería formada por hojas de acanto esperiladas, sobre las que se ubicó el escudo de Mendoza y un cóndor. También aparecen dos coronas (una de cada lado), motivos característicos de la ornamentación del siglo XIX.

En los paños de los portones laterales se repiten los mismos motivos decorativos de columna, figuras fantásticas hojas de acanto. Pero aún conservan en el eje central los motivos de la media luna y estrella del Islam. En la crestería de estos portones solamente se ha colocado el escudo de la provincia, el impensado destino de este trabajo metalúrgico.